
La geometría de la memoria
Casa Cisterna recupera una construcción en deterioro y convierte su antigua cisterna en el elemento protagonista del proyecto, creando un diálogo entre memoria, concreto y arquitectura contemporánea.

Casa Cisterna recupera una construcción en deterioro y convierte su antigua cisterna en el elemento protagonista del proyecto, creando un diálogo entre memoria, concreto y arquitectura contemporánea.

Casa Skoura transforma las ruinas de una antigua vivienda en Mérida en un oasis inspirado en el desierto de Marruecos, donde el color, los materiales locales y la conexión con el exterior definen el proyecto.

Una residencia de los años treinta encuentra una nueva vida en el Centro Histórico de Mérida, donde pasado, arquitectura y naturaleza conviven en una intervención respetuosa con su memoria.

Casa del Loro nace alrededor del amor de sus propietarios por las aves. Entre colores inspirados en su plumaje, materiales artesanales y visuales hacia la selva yucateca, la vivienda se convierte en un refugio para disfrutar, relajarse y convivir con la naturaleza.

En Mazunte, sobre un terreno con 28 metros de desnivel, esta residencia se despliega en plataformas ortogonales que se deslizan por la pendiente y se funden con la selva oaxaqueña, dejando que el paisaje —y no la arquitectura— sea siempre el protagonista.

Con un terreno de 60 metros de fondo por 8 de ancho, Casa Camila convierte una limitación espacial en una oportunidad: un patio central que articula la luz, la ventilación y una materialidad donde tradición y contemporaneidad conviven sin fricción.

Frente al océano en Zihuatanejo, Casa Gina apuesta por la neutralidad material y deja que el paisaje sea el verdadero protagonista. Concreto, madera y piedra se organizan en tres niveles que dialogan con la topografía del terreno, mientras el mar aporta el color y el dramatismo que la arquitectura decide no competir.

En el corazón de Mérida, una casa de 135 m² revive su esencia colonial con un toque japonés: materiales como madera de encino y piedra expuesta conviven con una arquitectura sobria que invita a habitar con calma.

Pepe Ramírez creó Casa Eréndira en Morelia, Michoacán: una vivienda de 220 m² que encuentra el lujo en la luz, los jardines y la calma cotidiana.

En Moscú, Starikova Architects combina dos apartamentos para crear Spires: un interior que traduce el lujo clásico a un lenguaje contemporáneo, con líneas limpias, piezas a medida y una paleta cálida que envuelve cada espacio.
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Una silla que piensa como auto de carreras y una lámpara que se mueve como el agua prueban que cruzar disciplinas también es crear.

Más que novedades, esta edición premió la honestidad de los materiales y a quienes se atreven a diseñar distinto.

Lejos de los museos, lo más valioso vive en quienes lo reciben, lo perfeccionan y se atreven a transformarlo.

Del lienzo negro inicial a un baño romano reinterpretado, el recorrido invita a quien lo visita a diseñar su propia propuesta.