Casa Península surge del deseo de crear un espacio social abierto, cálido y sensorial, donde la vida cotidiana fluya entre interior y exterior. Adela Chacalo tomó la luz natural como punto de partida del diseño, buscando que materiales y texturas reaccionaran a ella para generar una atmósfera cambiante a lo largo del día, sin perder la elegancia contemporánea que pedía el cliente.
Madera clara, piedra pulida y el oficio artesanal
Esa paleta se completa con piedra pulida y textiles de lino, en tonos beige, arena y verde oliva que refuerzan la conexión con el entorno. Algunas piezas, como las mesas de centro orgánicas y las luminarias suspendidas, se desarrollaron junto con artesanos locales que trabajan la piedra natural y las fibras moldeadas a mano.
Ventanales que abren la casa hacia el jardín
Protagonista absoluta del espacio, la luz natural entra por ventanales amplios y se filtra a través de cortinas de lino, generando distintos matices de calidez a lo largo del día. El proyecto se abre por completo hacia el jardín, eliminando los límites entre interior y exterior y convirtiendo el entorno natural en una extensión visual del espacio.
Sustentabilidad y una identidad profundamente mexicana
Ventilación cruzada, cortinas traslúcidas para el control lumínico y maderas certificadas reducen la huella ambiental del proyecto, junto con iluminación LED de bajo consumo. Esa misma honestidad material dialoga con la artesanía y el carácter cálido de la arquitectura residencial mexicana contemporánea.
Al final del día, la luz se filtra entre las cortinas de lino y convierte la sala en el rincón donde la casa entera respira.
Proyecto arquitectónico y diseño de interiores: Adela Chacalo. | @adela_chacalo
Ubicación: Cuernavaca, Morelos.
Año: 2025.
Área construida: 180 m².
Créditos de fotografía: Jose Luis MR. | @joseluis_mr_




