La luz natural puede transformar la experiencia de habitar la cocina, aportando bienestar y vitalidad además de contribuir a reducir la humedad. Aprovecharla correctamente implica encontrar el equilibrio entre disfrutar de sus beneficios y evitar que su intensidad resulte incómoda o afecte los materiales y muebles del espacio.
1. Diseña la cocina para aprovechar el exterior
Cuando la cocina cuenta con un amplio acceso al exterior y una vista agradable, la luz natural puede convertirse en parte importante del espacio. Para aprovecharla, es necesario acompañarla de un diseño cómodo y funcional y de piezas que permitan un equipamiento integral.
2. Elige elementos que hagan más funcional la cocina
Una mezcladora de alta calidad que se adapte a las necesidades del usuario, una tarja grande o de doble tina con accesorios para facilitar el manejo de alimentos y utensilios, así como organizadores y herrajes, pueden complementar una cocina con acceso a luz natural. Estos últimos permiten aprovechar los espacios de almacenamiento y acceder hasta el último rincón para evitar áreas desperdiciadas.
3. La luz natural debe llegar de manera indirecta
La iluminación natural debe aportar bienestar, no convertirse en una molestia. Aunque algunos destellos tenues pueden resultar agradables, los rayos directos del sol pueden ser incómodos y terminar dañando la cocina y los muebles auxiliares.
4. Las cortinas pueden controlar la intensidad del sol
Cuando el sol entra con mayor fuerza, las cortinas transparentes pueden permitir que la luz continúe llegando al espacio mientras atenúan su intensidad. Opciones como la gasa o la lona pueden utilizarse en los momentos del día en que la incidencia solar sea más fuerte.





