Firmada por FMT Estudio, y ubicada en una zona protegida por el INAH, en pleno centro histórico de Mérida, La Casita es una renovación que honra el pasado colonial de la vivienda mientras la adapta a una vida más simple: menos objetos, más orden y una casa de dimensiones más compactas para sus habitantes. El desafío fue claro: revitalizar el espacio con mínimas alteraciones estructurales, sin renunciar a la calidez ni a la personalidad de la casa original.
Entre dos patios, la cocina encuentra un nuevo lugar
Antes usada como sala, la cocina ahora se ubica entre dos patios que le dan ventilación cruzada y luz natural, generando una sensación de amplitud y frescura en el que se volvió el nuevo núcleo social de la casa. Madera de encino, petatillo y cuarzo, en tonos claros y acabados naturales, construyen una estética serena con sutil influencia japonesa, inspirada en los años que la familia vivió en Japón.
Libreros empotrados transforman el antiguo comedor en biblioteca
Su colección editorial se vuelve protagonista del espacio, integrada en libreros empotrados y repisas que la exhiben como parte central de la casa. El resto del interior fue replanteado con la misma lógica: muebles integrados y piezas hechas a la medida resguardan la extensa colección de libros, obras de arte, ropa y luminarias de la pareja, sin saturar visualmente los ambientes. El baño original, por su parte, fue restaurado dejando la piedra expuesta, que revela las capas históricas de la construcción y aporta textura al conjunto.
Terraza y patio en diálogo con Japón
Con una cubierta de cristal y una malla con filtro UV, la terraza funciona como comedor exterior que reduce el calor y la incidencia solar sin impedir la circulación del aire. En el patio, los muros en tono verde neutro refuerzan esa conexión con las referencias japonesas que recorren todo el proyecto, desde los materiales hasta la paleta de color.
Bajo la luz de la tarde, los dos patios terminan por resumir la convivencia serena entre lo colonial y lo japonés en esta casa: una propuesta sobria y equilibrada donde arquitectura, interiorismo y memoria personal conviven en una atmósfera íntima, y cada objeto, finalmente, encuentra su lugar.
Arquitectura: FMT Estudio. | @fmt.estudio
Ubicación: Mérida, México.
Área construida: 135 m².
Fotografía: Pim Schalkwijk. | @pimfotografo





1 thought on “¿Cómo convive lo colonial con Japón en Mérida?”
I couldn’t resist commenting. Well written!
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