En medio del ritmo acelerado de la Ciudad de México, una antigua casa abandonada en la colonia Roma Norte encuentra una nueva vida como Kurhaus, un espacio dedicado al sauna, la terapia de contraste, el descanso y la convivencia.
Creado por Anja Heck y Lorena Schüle, dos alemanas radicadas en México, el proyecto surge de una necesidad personal: encontrar un lugar para desacelerar después de años de jornadas intensas y viajes constantes. Inspiradas en la tradición alemana del sauna, decidieron restaurar la propiedad y convertirla en un espacio de recuperación.
Arquitectura alrededor de un ritual
El proyecto, desarrollado por Habitante Primero, con Israel Rodríguez al frente, se organiza alrededor de una secuencia sencilla: calor, frío y descanso. El recorrido comienza en el sauna, continúa en el cold plunge y termina en el jardín, donde la experiencia cambia de intensidad y el visitante puede quedarse, conversar o simplemente hacer una pausa.
Esta filosofía se resume en el concepto de Radical Simplicity: reducir lo innecesario y regresar a elementos esenciales. La arquitectura acompaña el ritual sin buscar protagonismo.
Aunque conservó la estructura y distribución de la casa original, la intervención requirió una remodelación integral por su estado de abandono. Un pasillo contenido y de iluminación tenue conduce hacia espacios que gradualmente se abren hasta revelar el jardín.
Concreto, encino y roca volcánica en equilibrio
Esa materialidad refuerza la idea de claridad y contraste: concreto pulido, encino natural, herrería negra, acero inoxidable y roca volcánica construyen una atmósfera sobria, mientras la iluminación puntual aporta calidez.
Jardín: el corazón silencioso del proyecto
Para Anja y Lorena era fundamental crear, en medio de la Roma Norte, un pequeño oasis de naturaleza. No como un elemento decorativo, sino como una parte esencial de la experiencia de recuperación.
Ahí, dicen, sucede la verdadera pausa: después del calor y la intensidad del frío, cuando el cuerpo ya no necesita hacer nada y la atención puede dirigirse hacia estímulos mucho más suaves.
Desarrollado en colaboración con PAAR, el paisajismo combina especies tropicales, trepadoras y vegetación abundante para desdibujar los límites del patio y hacer que el jardín se sienta más como un refugio natural que como un espacio exterior dentro de la ciudad. El verde envuelve el cold plunge y acompaña las zonas de descanso, mientras bancas de madera, piedra y grava se integran en el paisaje.
Se busca crear un entorno que invite a la llamada soft fascination: observar cómo cambia la luz, cómo se mueven las hojas o cómo los colibríes atraviesan el jardín. Son estímulos suaves que el cerebro puede procesar sin la presión de tener que resolver nada. Un momento en el que la atención se recupera y, simplemente, hay espacio para estar.
Aquí, la naturaleza se convierte en parte de la arquitectura: no solo delimita los espacios, sino que completa el recorrido y ofrece el momento de mayor pausa.
Más que un espacio de bienestar, esta casa propone una arquitectura para bajar el ritmo: un recorrido donde recuperar también significa detenerse, entre el sauna, el frío y el contacto con la naturaleza.
Arquitectura/diseño: Habitante Primero (Israel Rodríguez).
Paisajismo: PAAR.
Ubicación: Roma Norte, Ciudad de México.
@kurhaus.mx





