En el ambiente del arquitecto Augusto Quijano: un recorrido por su taller de proyectos donde la funcionalidad es clave

Con más de 45 años de trayectoria, el Arquitecto Augusto Quijano Axle se ha consolidado como una de las figuras clave de la arquitectura mexicana contemporánea. A lo largo de su carrera ha desarrollado más de 900 proyectos con 250 obras construidas en distintas partes del país y también en el extranjero, construyendo una práctica que se aleja de la forma como punto de partida para enfocarse en cómo se vive el espacio.

Cinco condiciones que hacen que un espacio funcione todos los días, según el Arquitecto Augusto:

1 Un elemento que ordene todo
Un espacio central que no solo articule la distribución, sino que esté presente en todo momento, funcionando como referencia visual, espacial y también como herramienta de trabajo Eso es lo que el patio logra y construye en su taller.

2 Luz natural como base del proyecto
La iluminación no se resuelve con sistemas, sino con decisiones arquitectónicas que permiten trabajar durante todo el día sin recurrir a luz artificial.

3 Secuencias que preparan el cuerpo
Los espacios intermedios permiten pasar gradualmente del exterior al interior, regulando la temperatura y ajustando la percepción en cada transición.

4 Un espacio que explique lo que se diseña
El entorno se convierte en una herramienta para comunicar ideas. Las proporciones, las distancias y los elementos construidos permiten dimensionar los proyectos en tiempo real. Son referencias para dimensionar otros espacios.

5 Flexibilidad sin perder carácter
El espacio responde tanto a momentos de uso intensivo como a situaciones más íntimas, manteniéndose activo sin sentirse vacío o saturado.

Desde esta postura, su taller de proyectos en Mérida, Yucatán, construido en 1992, hace más de 33 años, funciona como una síntesis de ese pensamiento. Más que un lugar de trabajo, se plantea como un ejercicio construido donde cada decisión responde a principios que se ponen a prueba todos los días: la importancia del recorrido, la manera en que la luz transforma el ambiente y la forma en la que el clima se integra al diseño.

A partir de esta lógica, el arquitecto comparte cinco claves que permiten entender cómo sus ideas se traducen en espacios que se recorren, se habitan y cambian con el tiempo.

1 Habitar antes de proyectar

La arquitectura no puede quedarse en ideas. El espacio de su taller funciona como una extensión de lo que se piensa, una forma de probar que los principios realmente funcionan en la vida diaria.

2 Reinterpretar en lugar de repetir

No se trata de trasladar formas, sino de entender qué hacen en el espacio y llevar esa lógica a otro contexto. La forma deja de ser punto de partida y se vuelve consecuencia.

3 Construir desde el recorrido

En su taller, el espacio no se resuelve de inmediato. Se descubre a través del desplazamiento, donde cambian la luz, la escala y la temperatura, generando una experiencia que va más allá de la eficiencia.

4 Organizar a partir de lo que sucede

Más que dividir por áreas, los espacios se estructuran desde las actividades. Trabajar, reunirse o pausar son acciones que definen la manera en la que el espacio se ordena y se utiliza.

5 Trabajar con el clima, no contra él

En contextos como Yucatán, el sol es una constante. La arquitectura planteada en su taller, responde a través de sombras, transiciones y elementos que regulan la temperatura y transforman la percepción a lo largo del día.

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