El litoral yucateco atraviesa una transformación silenciosa. Compradores que antes miraban hacia el Caribe mexicano hoy voltean al Golfo, en busca de un ritmo distinto: playas menos saturadas, comunidades más pequeñas y un crecimiento que todavía respeta el paisaje. Progreso y Telchac Puerto, tradicionalmente destinos de descanso familiar para los meridanos, empiezan a consolidarse como una alternativa seria de segunda residencia e inversión inmobiliaria.
En ese contexto surge Vidamar, un desarrollo de GPI Desarrollos ubicado en el kilómetro 25 de la carretera Progreso-Telchac. El proyecto propone algo poco común en la zona: una torre de departamentos y cuatro conjuntos de villas frente al mar, pensados para quienes buscan vivir o invertir sin renunciar a la conectividad con Mérida ni a los servicios que exige un estilo de vida contemporáneo.
Departamentos y villas para distintos ritmos de vida
La torre principal concentra 11 niveles más un rooftop, con departamentos de una a tres recámaras. El modelo A y C ofrece tres recámaras con balcón tipo lock-off y suma 183.06 m² entre interior y terraza; el B, de dos recámaras, alcanza 115.83 m², y el D, con ocho unidades de una recámara, es la opción más compacta con 77.09 m². En el último nivel, los penthouses A/C y B incorporan piscina propia, barra exterior y hasta cinco y media recámaras de baños, con superficies que superan los 300 m².
Cuatro torres de villas completan la oferta, cada una con identidad propia: Villa Arena, la más compacta, con dos recámaras; Villa Brisa, de tres, y dos torres adicionales de cuatro recámaras, una de ellas, la de mayor superficie de todo el desarrollo. En las cuatro se repite la misma lógica de distribución: unidades de entrada con piscina privada en planta baja, niveles intermedios más compactos y un penthouse en la parte alta con jacuzzi, terraza abierta y family room. La villa más grande llega a 400.42 m² totales, entre interior y terrazas techadas y abiertas.
Infraestructura pensada para el trópico
Detrás de la oferta residencial hay una apuesta por la autosuficiencia que distingue a Vidamar de otros desarrollos costeros. Una planta de energía eléctrica mantiene funcionando elevadores, sistemas hidráulicos y refrigeradores durante los cortes de luz. Una planta desalinizadora y suavizadora transforma el agua salada en agua dulce de calidad premium, mientras que un sistema de captación reduce la dependencia del suministro municipal y elimina la necesidad de pipas.
A esto se suma una planta de tratamiento de aguas residuales que procesa las aguas negras antes de devolverlas al entorno, evitando la contaminación del subsuelo de la península. Cuatro elevadores Kone -uno de ellos con capacidad para camilla-, conectan la torre y los conjuntos de villas, mientras que cámaras y control de acceso vigilan las instalaciones las 24 horas. En los interiores, pisos y zoclos en mármol travertino, cubiertas de cuarzo en cocina y grifería premium completan unos acabados orientados a la durabilidad frente al clima costero.
Un proyecto respaldado por especialistas de la región
El diseño arquitectónico de Vidamar corre a cargo de Boyancé Arquitectura+Edificación, firma meridana con más de una década de trayectoria en proyectos residenciales y comerciales en la península. La construcción está en manos de Grupo GOBA, constructora yucateca con experiencia en desarrollos hoteleros y residenciales de gran escala en la costa. Alrededor de ambos se articula un grupo de especialistas locales que resuelve cada capa técnica del complejo: ITres en instalaciones eléctricas e hidrosanitarias, Comsitec en sistemas de seguridad y telecomunicaciones, Baum y Bochetti en carpintería, cocinas y clósets, Alumican en cancelería de aluminio, ESSSA y EISSA en estudios estructurales y equipamiento industrial, e Ingnovar en control de calidad de materiales. A esa red se suma Kone, responsable del sistema de elevadores del complejo.
Vida frente al mar, servicios a la mano
Puertas adentro, Vidamar ofrece piscinas con vista al Golfo, alberca infantil, canal de nado, sport bar, beach bar, gimnasio, cancha de pádel, coworking y una zona de yoga en la playa, además de cabañas, hamacas y áreas lounge distribuidas entre la torre y las villas. A cinco minutos del complejo, los residentes tienen acceso a un club de playa con servicios marinos completos, una escuela de vela y esquí acuático profesional, y una oferta creciente de restaurantes y bares que ha empezado a definir el carácter de esta franja del litoral.
Entre Mérida y el Golfo
La ubicación responde a esa doble vocación de descanso y funcionalidad. Vidamar se encuentra sobre la carretera Progreso-Telchac, cerca de Chicxulub Puerto, Telchac y el cenote Corchito, y a una distancia manejable de Mérida, donde referencias como la Universidad Anáhuac Mayab y el Club de Golf Yucatán marcan el corredor que conecta la capital con la costa. Esa cercanía permite a los propietarios moverse con fluidez entre la vida urbana y la playa, sin que una excluya a la otra.
Vidamar se plantea como una lectura distinta del litoral yucateco: la de una costa que crece con infraestructura propia, seguridad y un diseño pensado para el largo plazo, en un momento en que Yucatán se consolida como uno de los destinos con mayor proyección inmobiliaria del país.
Contacto: Jahel Ordoñez | +52 9991223814




