Casa Malay partió de una caja blanca y nítida, estructuralmente completa pero atmosféricamente neutra. La intervención mantuvo su estructura para transformarla desde el interior, incorporando acabados, carpintería, iluminación, arte y piezas a medida que aportan calidez y profundidad.
La casa se vuelca hacia su patio central, donde una piscina de chukum se convierte en el corazón del proyecto. La luz, el agua y los canceles corredizos disuelven los límites entre interior y exterior, haciendo del patio un espacio habitable que funciona como pulmón, pozo de luz y punto de encuentro.
En colaboración con Inveta, una banqueta continua de tzalam recorre el muro del patio e integra iluminación oculta, reforzando su presencia como parte esencial de la arquitectura. En el interior, la madera, los bancos de encino y el mosaico KitKat ocean-gloss de Dune aportan textura, ritmo y calidez a una paleta contenida.
El arte se convierte en otro de los grandes protagonistas de la casa. Las pinturas de gran formato de Amelia Opalińska introducen tonos esmeralda, óxido y azul profundo, mientras que las obras de Ana Leovy aportan claridad gráfica y ritmo a los espacios.
Los textiles y el color completan esta composición. Una base de salvia, topo y marfil se mezcla con acentos de índigo, oliva, esmeralda y óxido, mientras que piezas textiles aportan nuevos límites y texturas. La iluminación, con piezas de Nuumbra y Bandido Studio, termina de articular cada ambiente sin imponerse sobre el conjunto.
El resultado es una casa serena, cálida e introspectiva, donde una estructura originalmente blanca encuentra profundidad a través del arte, los materiales y la luz cambiante de su patio.
Proyecto arquitectónico: Merida Office of Design and Architecture (MODA).
Diseño de interiores: Studio Zada. @wearestudiozada
Construcción: Merida Office of Design and Architecture (MODA).
Ubicación: Barrio de Santiago, Merida, Yucatan, Mexico.
Año: 2025.
Área construida: 90m².
Fotografía: Studio Zada, Manolo R. Solis. @manolorsolis_fotografia





