No siempre lo más interesante de un objeto es cómo se ve. A veces es cómo se hizo, de dónde viene la idea o qué pasa cuando lo tocas. Aquí reunimos piezas donde el proceso, el material o la referencia cultural son parte inseparable de la forma.
Lo que el triplay escondía
Trey Jones tomó una técnica de cerámica japonesa y la aplico a los sobrantes de tripla que los carpinteros desechan
Nerikomi es una técnica de porcelana japonesa: se apilan arcillas de distintos colores, se cortan y se revelan los patrones internos.
Trey vio un jarrón hecho con ese proceso y reconoció algo familiar en las estrías del triplay que recogía de talleres de carpintería cercanos.
Cortó los sobrantes en tiras, los laminó, los tiñó en terracota y encontró que el material que todos descartan tenía una superficie que nadie había querido ver.
The River es la tercera versión de esa investigación: un aparador con cuatro puertas, repisas de vidrio y pedestales intercambiables que se reconfiguran según el espacio. Más de 90 kilos de madera rescatados del basurero, convertidos en un mueble donde el patrón no se aplica sobre la superficie, sino que es la superficie misma.
Memoria en nudos
txt.ure y Azotea tejen una colección donde las reminiscencias prehispánicas no son cita históricas, son lenguaje vivo
Cada uno de los tres tapetes Barragán condensa más de dos meses de trabajo y 25,000 nudos hechos a mano por la familia Millán Pérez. Esa densidad no es sólo técnica, es la forma en que un saber manual mantiene vivo un lenguaje gráfico que viene de mucho antes. Desde la Ciudad de México, txt.ure y Azotea encontraron en esa continuidad el punto de partida para una co-creación entre artesanos y diseñadores de distintas disciplinas.
Composiciones arriesgadas que funcionan como objetos atemporales y como apertura; una primera colección que ya anticipa nuevas exploraciones dentro del mismo universo.
El aire como estructura
Bubble Lamp, de Studio Ololoo, nace de preguntarse qué pasa cuando un material blando puede ser la estructura
Todo en esta lámpara responde a la misma lógica. El cuerpo de TPU reciclable se infla, se tensa con anillos de aluminio y responde al tacto: jalar es suficiente para ajustar la altura. No hay eje rotatorio, no hay mecanismo convencional. La fricción del material hace el trabajo.
A partir de su investigación sobre cómo los materiales suaves se deforman bajo presión, Studio Ololoo encontró otra forma de entender la lámpara. Aquí, la estructura no depende de la rigidez, sino de una envolvente que cede, se adapta y, al desinflarse, también puede guardarse con facilidad.
Huella de aluminio
El 93 de Bocci convierte el recorrido del aluminio fundido dentro del vidrio en una forma suspendida y luminosa
Verter aluminio fundido dentro de una esfera de vidrio caliente no produce una forma cerrada ni del todo predecible. Lo que queda es el registro de su paso: cómo el material se desplaza, se expande, se oxida y se enfría dentro del contenedor. En 93, Bocci no parte de una silueta diseñada de antemano, sino de un momento de presión, calor y transformación que permanece atrapado en el interior de la pieza.
La luz prolonga ese mismo gesto. En lugar de llegar desde fuera, emerge desde el interior y recorre las superficies marcadas por el aluminio, revelando sus variaciones, opacidades y cambios de tono. Encender la lámpara no activa un efecto aparte, mas bien es una continuación del proceso que la originó: la iluminación vuelve visible la huella del metal y hace del acto de producción una forma de luminiscencia.
@bocci
De la fonda al escritorio
Aranxa Delgado convierte el clásico servilletero de tulipán en una pieza escultórica
Cualquiera que haya comido en una fonda o cantina mexicana reconoce la forma: ese servilletero de plástico en forma de tulipán -colorido, utilitario-, siempre al centro de la mesa. Aranxa toma ese objeto y lo desplaza.
Le cambia el material, la función y el contexto, pero le conserva el espíritu. En lugar de servilletas, guarda cinta adhesiva; en vez de plástico, nogal y encino mexicano trabajados a mano.





