¿Qué pasa cuando el material de descarte se convierte en punto de partida? Estos dos proyectos lo responden desde lugares muy distintos, pero con la misma convicción: que el residuo puede tener presencia, textura y personalidad sin pedir permiso.
Sentarse para escuchar
Hempla es un set de meditación impreso en 3D con cáñamo y caña de azúcar, que incluye su propia composición sonora
Un banco, un tapete y un paisaje sonoro pensados como una sola cosa. Después de dos años de investigación, Sofia Hagen y Studio Marmi llegaron a un set de meditación donde todo parte del mismo principio: materiales renovables, procesos sin desperdicio y una forma que acompaña la postura sin imponerla. El banco se imprime en 3D con pellets de cáñamo orgánico y bio-PLA de caña de azúcar. El tapete se teje a mano con cáñamo reciclado y lana natural, en Usak, Turquía.
Segunda suela
Particle convierte espuma EVA de tenis desechados en mesas, bancos y objetos para el hogar
La espuma EVA (Etileno Vinil Acetato) está en casi todos los tenis deportivos. Es ligera, flexible y la industria del calzado la desecha por toneladas cada año. Particle la recoge, la prensa y la convierte en mobiliario doméstico donde las capas, motas de color y rastros del material original quedan a la vista.
Detrás del proyecto están Krissy Harbert y Amanda Rawlings, ambas arquitectas de interiores que en 2020 encontraron en ese residuo una materia prima con personalidad. “Buscamos que los objetos transmitan ligereza y ganas de jugar; que la gente conviva con ellos sin miedo”, explica Krissy. Las piezas no disimulan su origen, lo celebran.





