En un terreno irregular del centro de Mérida, un árbol de huaya se alza como testigo silencioso y elemento vertebrador. Este proyecto parte de la conservación de los elementos preexistentes en el sitio, integrándolos armónicamente con el programa arquitectónico.
La propuesta arquitectónica parte del sincretismo entre la cosmovisión maya y las ideas introducidas tras la llegada de los españoles, materializando un diálogo cultural que ha definido la identidad de la región a través de los siglos. Y es por esto que se seleccionaron aquellos elementos que beneficiaran tanto la experiencia de los usuarios como su relación con el entorno. Un sacbé sakbej, camino blanco en lengua maya funciona como eje principal, que conecta el acceso principal con el árbol centenario. Este último queda enmarcado magistralmente como un remate tangible entre la diagonal de un muro existente y un nuevo elemento convergente que refuerza la intención del diseño. El árbol de huaya, símbolo de vitalidad de parte de la naturaleza, es abrazado por un cuerpo de agua circular que evoca los cenotes sagrados, generando un nodo que pausa, articula y distribuye.
Con un esquema que sigue la morfología del terreno, los elementos se emplazan para aprovechar al máximo las orientaciones y las vistas, por lo que responde fielmente a la manera en que se estructuraban las antiguas ciudades mayas. Los recorridos se conciben pausados, envueltos por vegetación abundante, con un diálogo constante entre la penumbra y la luz. El conjunto está formado por volúmenes sólidos y una materialidad que remite a la mezcla de sascab (sajkab, tierra blanca) y kankab (k’aankab, tierra roja), sustratos autóctonos de Yucatán. Los techos a doble altura, el predominio del macizo sobre el vano y la fachada cerrada alineada al paramento, hacen alusión a los elementos de las casas coloniales del entorno urbano.
El programa arquitectónico responde a las necesidades y actividades de los usuarios, y se desarrolla en torno a cuatro recámaras (tres para visitas y una principal), un espacio multifuncional, áreas públicas con terrazas, sala, comedor, cocina principal y de preparación, además de zonas de servicio y mantenimiento. Cada elemento se ordena jerárquicamente alrededor del nodo central y se incorporan estratégicamente para crear un conjunto que se teje con la vegetación, difuminando los límites entre el interior y el exterior. Las piezas monocromáticas emergen como elementos escultóricos que proyectan sombras dinámicas, que generando ambientes silenciosos, cálidos e íntimos que se transforman gradualmente con la luz natural.
Casa O ofrece espacios coherentes y funcionales que permiten tanto momentos de introspección como de interacción social. Los recorridos, el juego de luces y sombras, y la constante relación con elementos naturales elevan significativamente la calidad de vida de sus habitantes, quienes descubren continuamente nuevas formas de relacionarse con el entorno construido.
Proyecto arquitectónico y construcción: Reyes Rosiñol. @reyesrosinol
Equipo de diseño: Julio Reyes Rosiñol, Andrea Páez Caamal y Eduardo A. Castro Pérez.
Ubicación: Mérida, Yucatán.
Año: 2023.
Área construida: 844.29 m2.
Fotografía: Onnis Luque.



