En la accidentada costa de Oaxaca emerge Casa Tobi, un proyecto que habita un terreno con pendiente pronunciada hacia el poniente, que permite contemplar las puestas de sol y el romper de las olas del Pacífico.
Através de la reflexión y la narrativa de una arquitectura de principios simples, esta residencia reinterpreta elementos tradicionales del contexto mediante un lenguaje lúdico que aprovecha las condiciones climáticas locales, donde cada espacio se descubre de manera fluida y busca cautivar usando experiencias sensoriales que celebran su entorno natural. El acceso principal se ubica en el nivel superior, donde una terraza y un espejo de agua reciben a los visitantes. Este elemento acuático no sólo refleja la vegetación circundante y los tonos rojizos del atardecer, sino que funciona como regulador térmico natural, aportando frescura a los espacios sociales del nivel inferior mediante evaporación pasiva. Además, crea una atmósfera de paz y contemplación, convirtiéndose en punto de partida de una experiencia sensorial que conecta profundamente la naturaleza y la arquitectura.
El recorrido desciende por una pasarela que comprime al visitante en un gesto que evoca la búsqueda de refugio en una cueva, para después revelar el área social caracterizada por su altura y media junto con vanos estratégicamente abiertos que enmarcan las vistas hacia los cerros y el mar.
Este nivel alberga el estudio, la cocina, el comedor, la sala, la alberca y una fogata; espacios diseñados para fomentar la convivencia y el disfrute del entorno, así como configurarlos según su uso. La disposición escalonada de los volúmenes responde directamente a la topografía, con lo que se minimiza la intervención en el terreno natural integrándose respetuosamente al paisaje circundante al tiempo que logra maximizar las visuales de cada espacio. Las habitaciones ocupan el nivel más bajo, donde las vistas se entrelazan con los árboles, generando una relación íntima entre interior y exterior. Los materiales de acabado en tonos tierra evocan los colores cálidos del atardecer, y la forma sutilmente se materializa como un cascarón de cangrejo, lo que da fuerza a la conexión visual con el entorno árido característico de Puerto Escondido. Los cuerpos de agua distribuidos estratégicamente reinterpretan elementos icónicos de la región como las cascadas petrificadas de Hierve el Agua.
Casa Tobi emerge como un crustáceo que sale de las rocas para contemplar el ocaso, materializando el sueño de una familia mediante un ejercicio arquitectónico comprometido con su contexto. Representa un modelo de intervención respetuosa que fomenta un turismo consciente y de bajo impacto ambiental. El proyecto trasciende su función como refugio para convertirse en un espacio para compartir, disfrutar y reflexionar sobre la relación entre la arquitectura y los ecosistemas que la albergan, logrando un balance armónico entre innovación y tradición, confort y sostenibilidad.
Proyecto arquitectónico y diseño de interiores: Espacio 18 Arquitectura. @espacio18
Ubicación: Puerto Escondido, Oaxaca.
Año: 2025.
Área construida: 250 m2.
Construcción: Espacio 18 Arquitectura.
Grifería y muebles de baño: Interceramic.
Fotografía: César Béjar.




