Este año, Roots GARATE celebra diez años de trayectoria, una década dedicada a honrar la materia prima desde el respeto, el oficio y la sensibilidad. El proyecto nació de la visión de Leticia Garate, quien encontró en la madera no solo un material de trabajo, sino un lenguaje para contar historias. Con el paso del tiempo, este camino se ha fortalecido con la presencia de su hija Abril, quien decidió acompañarla y sumar una nueva mirada a este viaje creativo y generacional.
Roots GARATE se dedica a dar una segunda vida a troncos caídos, piezas de madera que han concluido su ciclo natural y que, lejos de ser descartadas, conservan en su interior la memoria del tiempo. Cada veta, grieta y marca es entendida como un relato irrepetible que merece ser preservado y reinterpretado a través del diseño.
El proceso es profundamente artesanal y ocurre en un entorno donde el oficio se vive de manera colectiva. En el taller, la presencia femenina es predominante: son mujeres —muchas de ellas carpinteras— quienes trabajan la madera con precisión, fuerza y sensibilidad. Un escenario que rompe con los imaginarios tradicionales de un oficio históricamente masculinizado y que, sin necesidad de proclamarse como bandera, se convierte en un mensaje claro: las mujeres también pueden habitar, transformar y dominar estos espacios.
No se busca imponer una forma, sino dialogar con la madera, comprender su comportamiento y permitir que sea ella quien marque el ritmo del trabajo. La espera, la observación y el cuidado son parte esencial de una práctica que valora tanto el resultado final como el camino para llegar a él.
Las piezas que surgen de este proceso —mesas, esculturas y objetos funcionales— mantienen la fuerza y la honestidad del material en su estado más puro. Son obras únicas, cargadas de carácter, que establecen una conexión directa entre naturaleza, diseño y habitar contemporáneo. Cada una conserva la huella de su origen y se integra al espacio como un elemento vivo, capaz de transformar la atmósfera que lo rodea.
A lo largo de estos diez años, Roots GARATE ha construido una propuesta que va más allá del mobiliario. Su trabajo plantea una reflexión sobre el valor de los oficios, la importancia de los procesos manuales y la necesidad de reconectar con materiales que nos recuerdan de dónde venimos. En un mundo dominado por la producción acelerada, su visión reivindica la belleza de lo imperfecto y la permanencia de lo hecho con intención.
Diez años después, el proyecto continúa evolucionando, sostenido por el diálogo entre generaciones, por el trabajo colectivo de mujeres que dan forma a cada pieza y por una filosofía clara: respetar la materia, escuchar sus historias y transformarlas en objetos que trascienden el tiempo.



