En enero, Yucatán no solo se visita: se habita desde el arte. Durante cinco días, Mérida y sus alrededores se transforman en un ecosistema creativo donde galerías, estudios, haciendas, selva, arquitectura y comunidad dialogan en un mismo pulso cultural. Así es WAY, Week of Art Yucatán, una iniciativa que, más que un evento, propone una plataforma de profesionalización, intercambio y visibilidad para la escena artística del estado.
Del 27 al 31 de enero de 2026, el territorio yucateco se convierte en punto de encuentro para artistas, curadores, coleccionistas, arquitectos, gestores culturales y públicos interesados en comprender el arte contemporáneo desde el contexto local, pero en conversación con otras geografías. El programa integra exposiciones, conferencias, recorridos, visitas de estudio, performances y encuentros que activan tanto el pensamiento como la experiencia sensorial.
La ciudad como galería expandida
Uno de los ejes de WAY es el Tour de Galerías, donde espacios independientes, galerías consolidadas y proyectos alternativos abren sus puertas en un recorrido libre por Mérida. La dinámica no solo fomenta la circulación entre espacios, sino que convierte a la ciudad en una cartografía artística viva, donde cada parada es una narrativa distinta sobre el presente del arte en la región.
A la par, las sobremesas en restaurantes aliados trasladan la conversación del cubo blanco a la mesa: el arte se discute entre arquitectura colonial, diseño contemporáneo, cocina local y mixología, extendiendo la experiencia cultural hacia lo social y lo cotidiano.
Salón Gallos: el corazón del encuentro
Con una trayectoria que lo ha consolidado como nodo cultural en Yucatán, Salón Gallos funciona como casa base de WAY. Aquí convergen pláticas, proyecciones, exposiciones y la celebración de clausura, reforzando la idea de comunidad creativa como motor del proyecto. El espacio se plantea no solo como sede, sino como lugar de intercambio, donde las prácticas artísticas se conectan con nuevas miradas y colaboraciones.
Arte, territorio y experiencia
WAY también desplaza la mirada fuera de la ciudad. En Plantel Matilde, iniciativa del escultor Javier Marín, se presenta una revisión de la producción escultórica contemporánea en Yucatán, tendiendo un puente entre arte, oficios y procesos materiales. El espacio, concebido para la creación y la reflexión, refuerza la relación entre práctica artística y territorio.
La experiencia se expande hacia la dimensión simbólica con NEPANTLA, exposición situada en una hacienda henequenera en Telchac Pueblo. El concepto —“estar en medio”— propone habitar los cruces entre naturaleza y cultura, pasado y presente, cuerpo y espíritu, convirtiendo la selva en escenario de un arte que dialoga con lo liminal.
En el programa VIP, el vínculo entre arte y paisaje alcanza una escala inmersiva con visitas a obras como Agua de Luz de James Turrell, donde luz, arquitectura y percepción construyen una experiencia contemplativa en medio de la selva, y TECOH de Jorge Pardo, un entorno habitable donde arte y arquitectura se funden en una coreografía de color, luz y forma. Aquí, el espacio no se observa: se atraviesa con el cuerpo.
Una escena que se consolida
Más que concentrar eventos, WAY revela un momento clave para la producción artística yucateca: una escena que se fortalece desde la colaboración, el diálogo interdisciplinario y la conexión con su contexto cultural y natural. El arte no aparece aislado, sino entrelazado con arquitectura, gastronomía, música, paisaje y comunidad.
En ese cruce —entre lo local y lo global, entre la tradición y lo contemporáneo— Yucatán no solo hospeda una semana de arte: afirma su lugar como territorio cultural en expansión
Más información: way.com.mx



