Al pie del bosque de La Primavera, en Guadalajara, un terreno con pendiente natural pronunciada dio origen a una casa que se organiza por completo en torno al paisaje y a las visuales hacia el campo, en vez de imponerse sobre la topografía existente.
Plataformas que siguen la pendiente del terreno
Dos muros de cantera gris Escorial conforman los ejes rectores del proyecto: concentran las áreas primarias de la casa y se abren hacia una plataforma central que invita a descubrir el entorno natural. La vivienda se organiza en tres niveles aterrazados, en un total de 1,118 m², resueltos mediante un sistema de plataformas estructurales que aprovechan la pendiente natural del terreno en vez de nivelarlo por completo, y que van revelando el paisaje conforme se recorre cada nivel.
Acero y torsión organizan el acceso
Junto al acceso, una escultura estructural de acero a doble altura concentra las visuales del vestíbulo: su torsión genera un giro natural que guía la circulación desde el ingreso hacia las distintas áreas de la vivienda, marcando el primer gesto arquitectónico del recorrido.
La escalera principal, integrada a una estructura interior llamada Brazos Abiertos, conduce a la sala familiar, el espacio que articula las habitaciones de la casa. Ahí, maderas nacionales como el tzalam y el etimoe dialogan con el concreto tableado y los andadores de mármol, generando una atmósfera cálida y artesanal. Bajo este nivel, una plataforma subterránea alberga un espacio de usos mixtos cuyo flujo dinámico mantiene una relación constante con el campo, mientras al exterior un salón de juegos se concibe como un lugar para el estudio y la convivencia familiar.
Marcos de acero reflejan el bosque en la fachada
Hacia el campo, un sistema de marcos rígidos maximiza los vanos e integra las visuales al interior de la casa: una estructura híbrida de acero y cancelería funciona como un gran espejo que refleja los árboles existentes, sin renunciar a la solidez que exige la pendiente del terreno.
Quienes habitan esta casa conviven, en cada nivel, con una idea de lujo silencioso que privilegia la pureza estructural y la relación franca con el entorno por encima de cualquier gesto ostentoso: un refugio atemporal que conjuga diseño, confort y una conexión profunda con el bosque y el campo de Guadalajara.
Proyecto arquitectónico y diseño: Praxis Arquitectura — Arq. Marcelino R. Garmendia. | @praxisarquitectura
Construcción: Grupo CAN.
Ubicación: Guadalajara, México.
Año: 2024.
Área construida: 1,118 m².
Fotografía: Aldo C. Gracia y Aveh Studio. | @aldocgracia @aveh_studio
Pisos: Interceramic.
Muebles de baño y grifería: Helvex.




