Arquitecto originario de Poza Rica, Veracruz, y fundador de B-V Arquitectura, Mario Blásquez entiende el interiorismo como una disciplina profundamente humana: los espacios no sólo se observan, se viven, se sienten y se recuerdan. Su oficina de lujo clásico es la prueba más clara de esa idea.
Desde libros heredados hasta los caballos que lo acompañan en cada rincón, aquí el lujo se cuenta en capas: color intenso, texturas por todos lados y objetos con historia. Mario nos abre las puertas de su espacio de trabajo en Monterrey y comparte cómo lograrlo.
Cinco claves para lograr una oficina de lujo clásico
1. Maximalismo: más es más.
Para mí y para el despacho, el lujo clásico no se trata de restar, sino de acumular con criterio: más diseño, color, texturas, materiales, mobiliario y piezas decorativas. Entre más capas tiene un espacio, más historia cuenta y más se siente que alguien lo vivió y lo pensó.
2. Objetos con historia.
Nada decorativo porque sí: cada pieza, sea de un viaje, una artesanía, una antigüedad o algo heredado, debería tener una historia detrás que puedas contar.
3. Color con carácter.
Fuera paletas neutras “seguras”. Sí a verdes profundos, terracotas, azules intensos, dorados. El color es parte del estatus, no un accesorio.
4. Mezcla de texturas en cada superficie.
Terciopelo, madera tallada, mármol veteado, metal envejecido, tapetes estampados. Entre más sentidos activas al tocar y ver el espacio, más lujoso se percibe.
5. Iluminación y aroma.
La luz tiene que ser cálida e indirecta, con luminarias decorativas que sean parte del diseño. Y el olor: un espacio de lujo clásico necesita una identidad olfativa propia que hable tanto del estilo como de quien lo habita.
“Mi oficina es donde diseño, pero también donde pienso mejor. Para mí, un espacio de trabajo no debería sentirse distinto a uno de vida: la misma disciplina estética que aplico en los proyectos de mis clientes la aplico en mi propio entorno. Al final, cómo diseñas tu oficina dice mucho de cómo piensas el resto de tu vida”.
Mario Blásquez
Lo que no puede faltar en su oficina
1. Caballos.
Soy amante de este animal por todo lo que representa, a nivel individual y en comunidad. Es un tema que no se queda en mi privado, sino que se repite en toda la oficina en distintos formatos, desde objetos, arte y esculturas… hasta juguetes.
2. Colección de objetos con historia.
Piezas de viajes, artesanías, antigüedades, cosas heredadas como los libros de mi abuelo. Cada una guarda algo que puedo contar.
3. Luminarias con sello propio.
Latón, madera, lino, tartán, cuero o piel: materiales que transmitan mi gusto.
4. Textiles y texturas abundantes.
Abundan los tapetes de colores, la piel, el tartán, las cortinas con cuerpo, el terciopelo, la madera tallada, los espejos y el latón.
5. Aroma con identidad.
Maderas y cuero, mezclados, son mi combinación favorita.





