El proyecto Paraíso Marina es una hermosa residencia en una de las zonas más exclusivas de Mazatlán. La casa fue diseñada para una pareja joven con tres hijos, cada integrante de la familia con gustos diferentes, pero con la misma ilusión por su nuevo hogar.


Cuando el proyecto dio inicio, los clientes tenían una visión clara en mente: ambientes amplios frescos e iluminados. La estructura arquitectónica resultó ser un gran aliado, ya que presentaba amplios ventanales que fueron aprovechados al máximo. La idea principal consistía en emplear el color blanco como elemento fundamental, fusionándolo con tonalidades neutras y una variedad de materiales. Estos elementos aportarían diversas texturas que contribuirían a crear una atmósfera acogedora, ideal para un hogar familiar. En la primera planta, al ingresar a la vivienda, se encuentra un imponente candelabro de tono negro ahumado el cual brinda un toque vibrante e ilumina la doble altura del vestíbulo. Desde aquí, la vista se extiende a través de la sala hasta alcanzar el patio.

En todas estas zonas, tanto los muebles como los elementos decorativos, exhiben tonalidades suaves, neutras aunque incluimos algunas excepciones, las cuales llevan un tono negro. La tapicería se inclina hacia un blanco con maderas en sus tonos naturales. El comedor y la cocina están adyacentes a la sala, manteniendo coherencia cromática con esta área. En la planta superior descubrimos un cautivador espacio compuesto por cuatro habitaciones y una sala de televisión que invita al descanso y la recreación. En esta sala, los tonos grises delicados y luminosos dominan la tapicería, en una armoniosa fusión con el resto del entorno. Cada habitación ha sido minuciosamente diseñada para reflejar los gustos individuales, evocando una sensación de exclusividad.


En la recámara principal, las tonalidades claras dominan, realzadas por una abundancia de elementos decorativos en madera que infunden la frescura característica buscada desde los inicios del proyecto. Los elementos de iluminación interior se presentan con formas elegantes y sencillas, contribuyendo a crear una estética de amplitud y pureza que define el espacio. En contraste, encontramos las habitaciones secundarias, las cuales capturan completamente las preferencias personales sin desviarse de la estética global. Este logro se atribuye a la selección de colores. En la habitación infantil, los tonos casi blancos se mantienen, sólo realzados por pequeños toques de colores sutiles, evitando excesos de saturación. Por otro lado, la habitación juvenil adopta tonos neutros ligeramente más oscuros, conservando una decoración sencilla y elegante en su diseño.


Este proyecto se destaca como una manifestación sublime de armonía y estética, donde cada elemento ha sido cuidadosamente diseñado y seleccionado. La interacción entre la luz natural y el diseño arquitectónico se presenta en su máxima expresión, fusionando espacios abiertos y frescos con texturas naturales cálidas. La paleta, que entrelaza el blanco como base con tonos neutros, transmite una elegancia sin esfuerzo y serenidad.


Desde la entrada, donde un candelabro en tonos ahumados aporta vitalidad, hasta los rincones de cada habitación, donde los colores y detalles reflejan gustos personales, este hogar se convierte en una narrativa visual que encapsula las historias vividas en su interior creando un ambiente de amplitud y serenidad que invita a la relajación y la conexión.

Diseño de interiores: Casa Marrone.
Equipo de diseño: LDI Nancy Moreno Chang y Arq. Ana
Cristina Rodríguez Chang.
@casamarrone
Ubicación: Mazatlán, Sinaloa.
Fotografia: Jorge Fregoso.

