Este departamento en Chueca, en una de las plazas más demandadas de Madrid por su arquitectura señorial, su oferta gastronómica y su escena cultural, nació de un solo hallazgo: una antigua puerta azul, el único elemento original que sobrevivió a la reforma y que terminó por definir todo el proyecto.
A partir de ese tono se trazó una narrativa visual clara: un ambiente contemporáneo, clásico y con carácter propio, capaz de reflejar la personalidad de sus propietarios. Concebida como una reforma integral, la intervención reorganizó por completo la distribución original para potenciar la luz natural, mejorar la conexión entre estancias y lograr una vivienda fluida. El despacho asumió el proyecto de principio a fin, del diseño a la decoración, dando como resultado una verdadera casa de autor.
Una zona social que funciona como un solo espacio
La zona social se convirtió en el corazón del diseño, un espacio fluido e integrado donde conviven salón, comedor y cocina. Un mueble flexible diseñado a medida articula la zona: una librería que oculta un televisor tras puertas correderas y se transforma, según el momento del día, en punto de encuentro para ver películas, comer, reunirse o trabajar desde el comedor. Presente en las molduras de techos y paredes, la arquitectura clásica dialoga con lo contemporáneo, enmarcando lámparas y apliques sin que ninguno le gane terreno al otro. Desde el ingreso, unos espejos en marquetería al fondo del pasillo amplifican el espacio y anticipan la profundidad del resto del departamento.
Habitaciones tranquilas que respetan la historia
Pensadas como espacios tranquilos, ambas habitaciones incorporan papel tapiz floral que aporta textura y un toque romántico. Puertas de vidrio permiten el paso de la luz natural hacia las zonas comunes, mientras el piso original se conservó como gesto de respeto por la historia del departamento; en los baños, nuevos despieces de piso suman carácter y modernidad. Una redistribución estratégica permitió incorporar un medio baño de cortesía y dotar a ambas habitaciones de baño en suite, sin comprometer la amplitud original.
“Este departamento demuestra que no hace falta partir de cero para construir identidad; bastó una puerta azul, conservada casi por accidente, para que todo un espacio encontrara su carácter.”
Un hilo azul que no se repite de más
El azul de la puerta original se replica solo en la cocina y en el mueble flexible del salón, sin extenderse al resto de la vivienda. Así refuerza su papel como hilo conductor y no como decoración repetida.
Aquella puerta azul, conservada casi por accidente, termina demostrando que no hace falta partir de cero para construir identidad: bastó un solo elemento para que todo el espacio encontrara su carácter.
- Proyecto arquitectónico y diseño de interiores: Claudia Schultheis. | @claudiaschultheis_arquitectura
- Ubicación: Barrio de Justicia, Madrid, España.
- Área construida: 118 m².
- Fotografía: Paloma Pacheco. | @palomapachecoturnes




