No fue él quien eligió trabajar con piedra, sino que la piedra lo eligió a él. Formado en medicina, psicología e ingeniería industrial, Andrés Monnier es un escultor en piedra autodidacta que se aproxima a la roca desde una perspectiva intuitiva y rigurosa a la vez. Lo fascina lo que la piedra revela sobre el tiempo: mientras ella tarda millones de años en tomar forma, una vida humana es apenas un instante.
Cuando la roca decide la forma
Lejos de moldearla a voluntad, deja que sus vetas, fracturas y texturas intervengan activamente en el resultado de cada pieza.
En los últimos años, esa exploración se ha extendido hacia el espejo y el fuego, siempre en relación con la piedra. Son dos elementos que le recuerdan que lo que vemos es solo un fragmento superficial de nosotros mismos. El peso de una pieza se vuelve, así, también el peso del tiempo.
Escultura en piedra desde Ensenada
Junto a un equipo, trabaja con piedra proveniente de distintas regiones de México. En su estudio de Ensenada, la escasez de herramientas especializadas lo obliga a improvisar procesos de talla propios.
Hoy dedicado de lleno al diseño coleccionable, este escultor en piedra ya mira hacia las instalaciones y la pintura como próximos territorios por explorar.





