En Mérida, Yucatán, Casa Cortijo fusiona la arquitectura contemporánea de formas simples y líneas rectas con elementos propios de la arquitectura vernácula local, creando espacios domésticos diseñados a la medida de la familia que los habita.
Diseñada hacia el interior, la vivienda se descubre poco a poco a través de recorridos que conectan sus diferentes áreas. El proyecto se divide en dos zonas, pública y privada, vinculadas mediante una serie de patios que aportan iluminación natural y aprovechan los vientos dominantes de la región.
Patios que conectan
Al centro de estos patios, la alberca funciona como elemento articulador de la vivienda. Establece un diálogo entre la casa y el entorno natural, además de propiciar dinámicas sociales y momentos de contemplación, recreación y relajación.
A medida que se recorre la vivienda aparecen remates visuales, patios y espacios que aportan calidez y singularidad. Cada ambiente cuenta con elementos propios que le dan personalidad e identidad, diferenciándolo del resto de la casa.
Materiales que envejecen con el hogar
Los materiales propios de la región fueron elegidos para envejecer de manera digna e integrarse naturalmente con el paso del tiempo. Dialogan con el contexto, requieren un mantenimiento mínimo y no buscan protagonismo individual, sino formar parte de un conjunto armónico.
En Casa Cortijo, cada patio, remate visual y material fue elegido para acompañar el paso del tiempo y envejecer junto con la familia que la habita, en diálogo constante con el lugar que la vio nacer.
Proyecto arquitectónico: Taller Mexicano de Arquitectura. @tallermexicanodearquitectura
Ubicación: Mérida, Yucatán.
Año: 2021.
Área construida: 530 m2.
Fotografía: Manolo R. Solís.





