Habitar Hacienda Xcanatún Residences, donde la piedra nunca dejó de tener peso

Antes de que existiera la hacienda, antes de que llegara el primer español a esta tierra, alguien ya había nombrado este lugar. En lengua maya, Xcanatún significa piedra alta, o piedra en alto: la toponimia que los mayas inscribieron en este territorio siglos antes de que hubiera cualquier construcción colonial, cualquier hacienda, cualquier hotel, cualquier residencia. El nombre tenía peso al igual que el lugar.

Ese nombre atravesó la conquista española, tres siglos de producción henequenera, la reforma agraria de Lázaro Cárdenas en 1937 y el huracán “Gilberto”, en 1988. Sigue ahí. La hacienda se fundó en 1789 como estancia ganadera, con muros de piedra caliza levantados sobre los vestigios de un asentamiento maya anterior, y durante el siglo XIX se convirtió en una de las haciendas henequeneras más prósperas de la región, favorecida por su cercanía al puerto de Progreso. Llegó a alojar la primera máquina desfibradora de Yucatán.

De las ruinas a la restauración

“Gilberto”, el ciclón más devastador registrado hasta entonces en el Atlántico, dejó en pie los muros de la hacienda pero destruyó su interior. El abandono que siguió permitió que saqueadores desmontaran y vendieran como fierro viejo aquella primera máquina desfibradora. Así permaneció hasta que, en los años noventa, el fotógrafo yucateco Jorge Ruz Buenfil y su esposa Cristina Baker llegaron a las ruinas y decidieron invertir los ahorros de una vida entera en reconstruirla, piedra por piedra. Seis años después abrieron Casa de Piedra, restaurante pionero de la gastronomía de autor en Yucatán, que sigue operando en la antigua era de la hacienda.

Ruz Buenfil fue hijo del arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier, quien descubrió la tumba del rey maya K’inich Janaab’ Pakal en Palenque, en 1952, uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX. Falleció en 2023. Cristina Baker continúa al frente del proyecto. Entre 2019 y 2020, la hacienda se integró al portafolio de Banyan Group como parte de Angsana Heritage Collection, categoría que entonces reunía apenas dos propiedades en el mundo.

Vivir dentro de la historia

Cada vez más compradores de vivienda de lujo en México buscan algo que ninguna construcción nueva puede ofrecer: una historia verificable. El modelo de residencias administradas por marcas hoteleras ha encontrado en Yucatán, con su patrimonio de haciendas restauradas, uno de sus territorios más fértiles, y Hacienda Xcanatún Residences propone justamente eso: 90 residencias privadas repartidas en tres modelos, dentro de los mismos dominios donde hoy opera uno de los hoteles más reconocidos del país.

El modelo de una recámara se presenta en tres versiones (Garden View de 116 m², Pent Garden de 130 m² y Corner View de 136 m²), todas con recámara principal con baño y walk-in closet, cocina con barra de granito, terraza con asoleadero y alberca propia. El modelo de dos recámaras suma una recámara secundaria y llega hasta 197 m² en su versión Pent Garden. El penthouse, de dos recámaras más rooftop, alcanza 348 m² en su versión Corner View, con una planta alta dedicada por completo al esparcimiento: zona de bar, sala, comedor, baño completo y alberca propia sobre la azotea.

Todas las residencias tienen acceso a los servicios de hotel de Angsana, incluido el acceso prioritario al Angsana Spa, y están rodeadas por más de 2,500 m² de jardines que crecieron junto con la hacienda durante más de dos siglos. Entre los árboles que dan sombra a los senderos hay ejemplares centenarios de ramón, el árbol sagrado maya que los antiguos llamaban “el árbol del pan”, y de chukum, endémico de la península. Una familia de coatíes habita entre la vegetación desde hace años.

Entre la ciudad y el pasado maya

La hacienda se ubica en Xcanatún, al norte de Mérida, a 8.5 kilómetros de Dzibilchaltún, ciudad maya ocupada durante más de dos mil años y habitada desde el Preclásico Terminal. Esa cercanía resume la propuesta del proyecto: un territorio con historia documentada desde antes de la llegada española, hoy convertido en uno de los desarrollos residenciales más singulares del sureste mexicano.

Quien compra en Hacienda Xcanatún Residences compra también un vínculo con una historia que alguien más decidió rescatar cuando todo indicaba que debía perderse. Esa capa de continuidad, entre la piedra colonial, la memoria maya y el servicio de una marca hotelera internacional, es lo que distingue al proyecto en un mercado donde la autenticidad, cada vez más, se ha vuelto el verdadero lujo.

Desarrollado por IDESCO, Leémbal y Banyan Group Angsana Heritage Collection.


Contacto: Mary Carmen Cueva | +52 999 968 3701

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