En el diseño de embarcaciones, forma y función no se separan: se construyen en simultáneo. Con casi 50 metros de eslora, este superyate plantea una exploración donde ingeniería, interiorismo y experiencia convergen en un mismo lenguaje.
Lejos de entenderse como un objeto aislado, el proyecto establece una relación constante con el entorno marítimo, donde el horizonte, la luz y el movimiento definen la manera en que se perciben los espacios.
Grandes superficies acristaladas y cubiertas abiertas construyen una continuidad visual que integra el mar a la experiencia interior. La apertura no se plantea como gesto formal, sino como una condición que permite que el paisaje marítimo atraviese cada espacio, modificando su percepción a lo largo del día. Sobre una base cromática contenida, el interior se articula a partir de tonos neutros que amplifican la presencia del mobiliario y las piezas artísticas. Blancos, arenas y maderas profundas se combinan con acentos en azul que retoman el contexto marino, construyendo una atmósfera que privilegia la calma sobre el exceso.
Diseñar es crear espacios que celebren la conexión y el confort.
Lejos de funcionar como elementos aislados, las obras de arte se integran al recorrido como parte del lenguaje espacial. Piezas comisionadas y selecciones curatoriales introducen nociones de movimiento, reflejo y fluidez, reforzando el vínculo entre interior y entorno.
Texturas contrastantes y materiales cuidadosamente seleccionados construyen una experiencia sensorial que se percibe tanto visual como táctilmente. Maderas pulidas, textiles suaves, cuero y superficies pétreas se combinan con soluciones discretas que responden a las exigencias técnicas del contexto marítimo, integrando almacenamiento y resistencia sin alterar la claridad del conjunto.
Grandes superficies acristaladas construyen una continuidad visual que integra el mar a la experiencia interior.
Una distribución que equilibra convivencia y resguardo organiza el proyecto en secuencias diferenciadas. Áreas abiertas fomentan la interacción social, mientras espacios más contenidos, como la suite principal, se plantean como un refugio dentro del conjunto, generando contrastes entre apertura y privacidad.
Más que responder únicamente a criterios técnicos, el proyecto propone una forma de habitar en constante cambio. Entre luz, materia y horizonte, la experiencia no se fija, sino que se transforma junto con el entorno que la contiene.
Arquitectura naval: P.L.A.N.A & Azimut+Benetti.
Diseño de interiores: Bergman Design House+Benetti. @bergmandesignhouse @benettiyachts
Construcción: Azimut+Benetti.
Ubicación: Internacional (navegación marítima).
Año: 2024.
Eslora: 49.9 m.
Fotografía: Vigo Jansons.



