Al norte de Mérida, en Yucatán, Casa Kab se plantea como un refugio familiar donde la distancia del entorno urbano se traduce en calma. Implantada en un terreno de 1,226.35 m², la vivienda establece una relación directa con la naturaleza, entendiéndola no como un complemento, sino como punto de partida para habitar.
Para responder al clima y a la tradición constructiva local, la casa emplea materiales de la región, reforzando su conexión con el entorno natural. Esta decisión trasciende lo estético y permite que la arquitectura se integre con naturalidad a su contexto. Superficies que envejecen con el tiempo, acompañadas de gestos contemporáneos, construyen un lenguaje donde la transformación forma parte esencial del proyecto, lo que hace que cada espacio se perciba distinto conforme pasa el tiempo.
La volumetría retoma los tonos y texturas de la tierra yucateca mediante bloques de hormigón con acabado enmasillado rústico en matices terracota atenuados. Este tono no sólo brinda carácter, sino que evoca los senderos de tierra roja y establece un contraste sutil con el verde intenso de la vegetación circundante.
A partir de esta composición, los volúmenes generan un juego constante de luz y sombra que modifica la percepción de los espacios a lo largo del día, propiciando atmósferas contenidas que invitan a la pausa.
Resueltas con cristales a hueso y a paño en puntos específicos, las aperturas establecen una relación más directa con el exterior. La continuidad visual diluye los límites entre interior y paisaje, permitiendo que la luz natural se integre sin intermediarios. Más que ampliar visualmente los espacios, esta estrategia redefine la manera en que se perciben, incorporando el entorno como parte activa de la experiencia cotidiana.
Cada espacio se percibe distinto conforme pasa el tiempo.
Pensados para transformarse con el tiempo, los materiales elegidos permiten que la vivienda evolucione junto a su entorno, y consolida una estética que cambia con el tiempo. Fachadas y elementos estructurales incorporan superficies que adquieren pátinas naturales que modifican su apariencia, integrando la arquitectura de forma progresiva a las condiciones climáticas y al paso de los años. Integrados bajo una lógica de aprovechamiento energético, los paneles solares acompañan el funcionamiento de la vivienda sin alterar su lenguaje arquitectónico. Esta incorporación responde al contexto climático y refuerza una postura donde la tecnología se suma sin romper la coherencia del conjunto.
Los volúmenes generan un juego constante de luz y sombra.
Más que definirse desde una forma fija, la vivienda se construye a partir de su transformación, donde materia, luz y tiempo acompañan una manera de habitar en diálogo constante con el entorno.
Proyecto arquitectónico y diseño de interiores: Lessmore Group. @lessmore.group
Ubicación: Mérida, Yucatán.
Año: 2025.
Área construida: 383.65 m2.
Construcción: Taller de Construcción.
Pisos: Interceramic.
Cortinas: Cortica
Recubrimientos: Boxito.
Fotografía: Eduardo Loeza.



