Este es el conjunto de residencia ideales que todo amante del mar necesita

En una calle secundaria típica de una localidad costera del Pacífico mexicano, en el estado de Guerrero, surge un conjunto que consolida una identidad urbana propia sin perder la escala íntima del entorno. Se trata de cuatro refugios de concreto concebidos para surfistas y viajeros vinculados al mar, donde el descanso y la convivencia se integran a la vida cotidiana de las olas.

Más que unidades independientes, el proyecto propone un sistema flexible de alojamiento. Cada bungalow puede habitarse de forma individual o integrarse al resto, permitiendo configuraciones que alojan desde una persona hasta grupos de 12. Esta versatilidad responde tanto a dinámicas de viaje como a estancias prolongadas que combinan descanso, trabajo remoto y vida al aire libre. Ubicados de manera asimétrica en las esquinas del terreno, los volúmenes generan un espacio interior protegido y de carácter selvático, articulado por un bloque de servicios comunes y un generoso pasillo de circulación que conecta cada unidad. Cada volumen adapta su forma al sitio y responde tanto al programa como a su orientación, controlando vistas y niveles de privacidad. Nami, con 156.15 m², alberga dos habitaciones en planta alta, una de ellas en voladizo sobre el acceso y el estacionamiento.

El volumen principal se organiza en torno a un living de doble altura que se abre hacia un frondoso árbol de mangos. Además de las escaleras interiores, incorpora una escalera exterior que permite el acceso independiente a la segunda habitación, para funcionar en formato lock-off. Los bungalows Sich y Lua, con superficies de 153.54 m² y 141.30 m² respectivamente, comparten una lógica interior similar: habitación principal, mezzanine adaptable y living de doble altura. Sus fachadas, sin embargo, responden de manera distinta al asoleamiento y a la privacidad requerida. Al exterior, ambos incorporan un comedor techado que diluye los límites entre interior y paisaje.

Ona, el bungalow principal, con 190.65 m², cuenta con dos habitaciones en planta alta y un living amplio en el nivel inferior, orientado hacia tres jardines individuales en cada una de sus fachadas. A diferencia de los demás, no posee doble altura; en su lugar, un entrepiso a cuatro metros permite mantener amplitud sin sacrificar superficie habitable. El sistema de jardines refuerza la flexibilidad del conjunto. Cada bloque puede disfrutarse de forma independiente o integrarse mediante puertas, mamparas y jardineras móviles que transforman el espacio en un área común de convivencia. Este corazón compartido incorpora racks de madera para tablas de surf, regaderas exteriores, medio baño y lavandería para staff, respondiendo directamente a la dinámica costera.

El sistema de jardines transforma el conjunto en un espacio común de convivencia.
Los volúmenes generan un espacio interior protegido y de carácter selvático.

Además de su configuración espacial, el proyecto integra estrategias pasivas y tecnologías sustentables: volados y celosías de madera que controlan el asoleamiento y reducen la necesidad de aire acondicionado, planta de tratamiento de aguas para riego y sistemas de paneles y calentadores solares que abastecen la demanda energética y de agua caliente. Así, el conjunto articula arquitectura, clima y comunidad bajo una misma lógica de uso flexible y consciente frente al entorno costero.

Proyecto arquitectónico y diseño de interiores: Chris Luce. @chris.luce | @casamacusaladita

Construcción: Brayant Amézquita | Espacio Creativo.

Ubicación: La Saladita, Guerrero.

Año: 2023.

Área construida: 811.39 m2.

Tapicería: Sunbrella®.

Fotografía: Ana Paula Álvarez.

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