La mirada de Augusto Quijano sobre una arquitectura hecha para habitarse

Por Augusto Quijano | @augustoquijano

Arquitecto yucateco y fundador del despacho de arquitectura Augusto Quijano Arquitectos. En 2003 es considerado por la revista “Obras” dentro de los 10 arquitectos más importantes del país.

El inicio del siglo XXI llegó con nuevas propuestas y cambios, como en todo cambio de siglo. Es un hecho que el ser humano es ahora más consciente de la situación climática y entre otras muchas cosas, se ha procurado la sostenibilidad en los últimos 20 años. Del mismo modo, es importante hablar de la globalización y del crecimiento exponencial de posibilidades que ahora existen en el mundo de la arquitectura. Hoy en día se pueden adquirir materiales de todas parte del mundo, como importar la piedra de Tailandia o exportar piedra maya a China, y también se pueden adquirir ideas de diseño de todas partes del mundo. La arquitectura se empieza a parecer en todos lados, ya sea en Perú o en México, pues al haber una hiperconexión se comparte la misma información e ideas.

Hay un empleo de formar espacios y materiales que se unifica, ya no existe un estilo local único. ¿En dónde quedó la diferencia? Como dice el arquitecto Rafael Moreno: “Las cosas ya parecen de cualquier lugar. Todo parece reclamar un mundo homogéneo.” Es necesario que enlacemos el espíritu de la época y el espíritu del lugar para poder crear arquitectura. Cuando el ambiente social y el ambiente natural se encuentran ahí nace un diseño con identidad.

En los últimos 20 años, la arquitectura residencial se ha sofisticado, antes respondía a lo funcional y ahora responde a la estética y al confort: las cocinas integradas, la automatización de la iluminación, y el continuo cambio de modas y tendencias, entre otras cosas. La arquitectura residencial es una arquitectura viva que responde al cambio de la sociedad, y si la sociedad se transforma cada día, la arquitectura también.

A partir de los principios, un arquitecto tiene muchas maneras de resolver la arquitectura. La vida del mexicano gira alrededor de una mesa por ser un centro de la actividad de una casa; esto se define por las usos y costumbres de su cultura. Sin embargo, en un mundo intercultural queda en segundo plano el tema del comedor, porque ahora se proyecta como la arquitectura de otras ciudades. Una arquitectura residencial buena es un escenario para la convivencia y el bienestar de sus usuarios, no un espacio para las fotografías de arquitectura.

El reto en la arquitectura es generar una serie de espacios que sean más congruentes con la realidad de las personas que habitan la casa. Una arquitectura más seria, más de fondo, hecha para el usuario y no para el arquitecto. Una arquitectura más propia que genérica. Más espacios y menos formas, con más pensamiento y menos fotogenia. Más lápiz y menos mouse.

Existe la arquitectura de microondas que se caracteriza por ser practicada con rapidez. Los arquitectos debemos cocinar a fuego lento y analizar al usuario; crear una arquitectura de sastre, hecha a la medida, pero con una flexibilidad al cambio y a la transformación de los mismos usuarios.

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