Pensada para funcionar, tanto como casa familiar como residencia de renta vacacional, la vivienda se concibe como un santuario que emerge del paisaje. La arquitectura, en el contexto natural de Tulum, Quintana Roo, establece un diálogo directo con su entorno, al respetar los árboles existentes e integrándolos como parte del proyecto.
El concepto de diseño parte de la idea de que la arquitectura surja del terreno como una colina que se eleva de manera natural. Desde el acceso, la casa busca transmitir una sensación de presencia y amplitud, resultado de la relación equilibrada entre estructura y entorno. Para los propietarios, fue esencial que los espacios ofrecieran carácter y funcionalidad, diluyendo de forma constante los límites entre interior y exterior.
La arquitectura establece un diálogo directo con su entorno, integrando los árboles existentes como parte del proyecto.
“Los volúmenes asemejan las haciendas mexicanas, pero integrando materiales locales de Tulum”.
“Los límites entre interior y exterior se diluyen para construir una experiencia continua de habitar”.
La residencia se desarrolla en una superficie de 535 m² organizada en dos volúmenes principales, conectados por una terraza o quincho exterior que actúa como punto de encuentro. El primer volumen alberga, en planta baja, las áreas sociales y la recámara principal, mientras que la planta alta integra habitaciones adicionales y un roof garden con asador y plunge pool. El segundo volumen incorpora una habitación tipo lock off en su nivel inferior y, en la planta superior, un kids bunk bedroom concebido como un espacio flexible para la convivencia familiar, donde las literas integradas como mobiliario fijo refuerzan su uso cotidiano y colectivo.
Piedra de la región, maderas tropicales y cementos pulidos claros conforman una paleta sobria y luminosa que refuerza el vínculo con el lugar. El uso aparente del chukum introduce un carácter artesanal y auténtico, mientras los tonos monocromáticos, inspirados en la arena y la piedra local, contribuyen a una atmósfera de calma y continuidad. Concebida como un refugio apartado del ritmo urbano, la casa promueve la desconexión de la rutina cotidiana. Más que una vivienda, el proyecto propone una experiencia de habitar serena, donde visitantes y grupos familiares pueden reconectar con la naturaleza a través del silencio, la contemplación y la relación directa con el entorno.
Proyecto arquitectónico: Paulina Villa Arquitectura. | @paulinavillaarq
Construcción: Ing. Patricio Heriberto Márquez Murillo | Constructora Chuunpak Inmobiliaria.
Paisajismo: Vivero La Semilla con Renato Olabarriaga.
Ubicación: Tulum, Quintana Roo.
Año: 2025.
Área construida: 535 m2.
Sanitarios: Interceramic. | Bañera: Castel.
Fotografía: Manolo R. Solís. | @manolorsolis_fotografia



