Reyes Ríos + Larraín Arquitectos

Reyes Ríos + Larraín Arquitectos, fundado en 2001 por Salvador Reyes Ríos y Josefina Larraín Lagos en Mérida, Yucatán, es un despacho cuya obra ha marcado la arquitectura contemporánea de la región y de México. Su enfoque integral abarca diseño arquitectónico, interiores, mobiliario, paisajismo y la coordinación de obra, siempre con una visión que vincula tradición y contemporaneidad. Reconocidos por su trabajo en haciendas y casonas patrimoniales, han desarrollado un método propio de intervención que rescata técnicas locales como el chukum y el kancab, configurando un lenguaje original que ha influido en al menos dos generaciones de arquitectos. Su obra ha sido publicada en medios internacionales y el libro “Lugar, Materia y Pertenencia” (Arquine, 2017) reúne parte de su legado. Actualmente, trabajan en proyectos en México, Estados Unidos y República Dominicana.

EL PAISAJE COMO ESTRUCTURA

Proyecto arquitectónico: Reyes Ríos + Larraín Arquitectos.
Diseño de interiores: María Luisa Barreras Mafud.
@reyesrios_larrain
Ubicación: Valladolid, Yucatán. | Año: 2022.
Área construida: 2,000 m2.
Construcción: Inmobiliaria Hersol SA de CV y Kappra.
Paisajismo: Josefina Larraín y Ximena Calleja.
Pisos para baños y exteriores: Mido Mármol y Granito.
Muebles de Baño: Kohler | Interceramic.
Grifería: Helvex | El Niplito.
Fotografía: Onnis Luque y Diego Reyes Larraín.

Casas de campo Yalcobá es un conjunto arquitectónico ubicado en Valladolid, Yucatán, en una zona de alta concentración de cenotes. Estos cuerpos de agua no sólo definen el carácter del sitio, también organizaron la implantación del plan maestro: la casa principal con áreas sociales comunes, los pabellones de habitación, el pabellón-palapa destinado al comedor y un conjunto de servicios generales. La estrategia inicial fue ocupar únicamente zonas previamente impactadas, reduciendo la huella en el terreno y preservando franjas amplias de vegetación nativa. Los dos cenotes de la propiedad se incorporan de manera sutil al proyecto, manteniendo las distancias reglamentarias y respetando un cinturón natural de amortiguamiento. Un eje longitudinal de circulación los conecta y al mismo tiempo articula la ubicación de los distintos volúmenes. La arquitectura apuesta por un diálogo entre tradición y contemporaneidad. El pabellón-palapa ejemplifica esta fusión: su estructura metálica se recubre con pasto de ciénaga y bastidores de madera rústica, evocando la técnica vernácula, mientras que la geometría responde a una visión actual. De igual forma, las terrazas en azotea permiten una vista panorámica de 360° que refuerza la relación con el bosque circundante. 

Los materiales locales —maderas semitropicales, bambú, zacate y estuco con chukum— se combinan con sistemas constructivos comunes en la región, aprovechando el conocimiento de la mano de obra de comunidades vecinas. A la par, se integraron recursos industriales de bajo mantenimiento como cancelerías de aluminio y cristales templados resistentes a vientos huracanados. El resultado es una arquitectura robusta y eficiente, capaz de responder a un entorno aislado y de alta sensibilidad ambiental. El proyecto también resalta la capa rocosa de lo que antes fue una milpa, incorporando una pasarela peatonal y un jardín acuático de mínima presencia que contrastan con la fuerza del paisaje. Las áreas intervenidas fueron restauradas con vegetación endémica, consolidando así un equilibrio entre arquitectura, memoria natural y experiencia habitada.

conoce + de Reyes ríos + Larraín
arquitectos

¿Cuál ha sido el comentario más inesperado que un cliente ha hecho sobre su trabajo?
Nos han dicho que antes de colaborar con nosotros, pensaban que nuestra obra era básicamente bella y elegante, pero descubrieron que además tiene un profundo contenido funcional y metafísico.

Si su estilo de diseño fuera una película, ¿cuál sería?
La trilogía “Bleu-Blanc-Rouge” de Krzysztof Kieślowski.

¿Recuerdan un espacio —público o privado— que guarden con especial cariño y cómo influyó en su manera de diseñar?
De inmediato nos vienen dos: el interior del Panteón de Marco Agripa, en Roma, y el atrio-convento de Meztitlán, en Hidalgo.

Si pudieran invitar a cualquier personaje histórico o contemporáneo a cenar en uno de sus proyectos; ¿a quién elegirían y en qué espacio?
¡Uf!, sería genial conversar con Juan Matus (Carlos Castaneda) sobre los fundamentos de la impecabilidad, el Tonal y el Nagual, en la terraza de la
Casa Itzimná.

¿Hay algún objeto o detalle que suele aparecer en sus proyectos, aunque no lo planeen?
Cualquier detalle hecho de tiempo es impredecible, aunque sea planeado.

De los materiales con los que trabajan, ¿cuál representa el mayor reto?
Aquel material que es producto de una experimentación a riesgo calculado: así logramos recrear el estuco a base de chukum en 1996 y creamos el concreto estructural con agregado de kancab en 2005.

¿En qué momento del día encuentran su mejor inspiración?
En los momentos en que callamos el ruido y nos concentramos en el silencio.

¿Qué emoción buscan despertar en sus prooyectos?
Descubrir que la arquitectura es un garante de memoria y conocimiento tanto físico como metafísico.

Un proyecto que aún no existe, pero sueñan con diseñar algún día.
Hemos trabajado una propuesta conceptual de espacio público que busca contribuir a reparar y consolidar los pactos de convivencia colectiva, mejorando la calidad de vida de comunidades marginadas que habitan en sitios de valor patrimonial.

¿Qué elemento mexicano han incorporado en algún proyecto y qué significado tuvo para ustedes?
Recientemente, creamos una composición yuxtapuesta patio pórtico-bóveda como una proyección contemporánea de la arquitectura mexicana para un proyecto comercial en Estados Unidos. Este proyecto ha sido aprobado y representa para nosotros el inicio del ciclo inverso de transferencia cultural que va ahora del sur al norte global.

Piensen en un desafío importante de su trayectoria profesional, ¿qué aprendizaje les dejó?
Intervenir la plaza principal de Cosoleacaque, Veracruz, una ciudad de más de 160,000 habitantes, nos enseñó el enorme poder que tiene la arquitectura para reparar y mejorar la versatilidad y calidad funcional ambiental del espacio público cívico-urbano.

Si su estilo pudiera convertirse en un platillo o una canción, ¿cuál sería?
“Prayer” del compositor Zbigniew Preisner

Share:

Facebook
Twitter
Pinterest
Continúa leyendo

Artículos Relacionados

Verónica González

Fundadora y directora de vgzarquitectura, Verónica González impulsa una práctica consciente del e...