Jorge Cruz

Consolidó en Mérida, Yucatán, una firma con una mirada contemporánea y profundamente conectada con el entorno. Desde la fundación de Jorge Cruz Arquitectura y Construcción, su práctica entiende cada proyecto como un proceso integral que surge de la luz, el clima y la emoción de habitar. Egresado de la Universidad del Valle de México, con estudios en la Santa Fe University of Art and Design, y una especialidad en Edificación Sustentable por la Universidad Anáhuac Mayab, su formación refleja una visión técnica y sensible. Su portafolio abarca viviendas unifamiliares, residencias vacacionales y desarrollos comerciales en distintos estados del país. Reconocido con el Premio Península de la Asociación de Arquitectos Interioristas, su trabajo ha sido publicado en medios nacionales e internacionales por su capacidad de reinterpretar lo local desde una estética honesta y luminosa.

CASA DE MAR Y VIENTO

Hasena es una villa de playa ubicada en Telchac Puerto, Yucatán, concebida como un santuario para el descanso y la desconexión. Nace del deseo de sus propietarios por crear un espacio íntimo y contemplativo para reconectarse con el mar, con la calma y con el paisaje sereno de la península yucateca durante sus estancias vacacionales. Más que una casa de playa, representa un manifiesto sobre la simplicidad, la luz y el vínculo con la naturaleza. El proyecto se desarrolla sobre un terreno angosto de apenas 5.5 metros de frente por 30 metros de fondo, una proporción longitudinal que impuso un interesante reto espacial. Con fachadas que colindan con calles en ambos extremos, el diseño aprovecha esta condición para articular dos accesos complementarios: uno vehicular, discreto y funcional en la parte posterior, y otro peatonal al frente, que se abre directamente hacia la terraza, la piscina y, finalmente, hacia una brecha de arena que conecta con el mar. Esta dualidad genera una secuencia espacial que va de lo urbano a lo natural, del asfalto al horizonte. 

Proyecto arquitectónico, construcción y diseño de interiores:
Jorge Cruz Arquitectura y Construcción.
@jorgecruz.arquitectura
Ubicación: Telchac Puerto, Yucatán.
Año: 2024. Área construida: 165 m².
Tapicería: Sunbrella®. Recubrimientos: Interceramic.
Cubierta de baño y cocina: Mido Mármol y Granito.
Muebles de baño: Helvex. Grifería: Castel.
Fotografía: Tamara Uribe.

La organización interior responde a una lógica funcional que privilegia la convivencia, las vistas y la ventilación natural. En planta baja, las áreas sociales —sala, comedor y cocina— se integran visual y físicamente con el exterior, permitiendo que la vida cotidiana transcurra entre el interior y la terraza, bajo un juego de sombras, reflejos y brisas marinas. En el nivel superior se ubican las habitaciones orientadas cuidadosamente para garantizar privacidad y aprovechar los vientos dominantes del litoral. Finalmente, en la azotea, un mirador con jacuzzi y área social se abre hacia el horizonte, ofreciendo un espacio perfecto para contemplar los atardeceres o escuchar el sonido del oleaje bajo la bóveda estrellada. La arquitectura de la villa, sobria y luminosa, dialoga con su entorno natural a través de materiales honestos y una composición que privilegia la apertura hacia el mar y el viento. La estructura de líneas limpias, los muros encalados y los detalles en madera tropical generan una atmósfera cálida y contemporánea que, sin renunciar a la modernidad, respeta el espíritu de las construcciones costeras tradicionales.

Conoce +de Jorge Cruz 

¿Cuál ha sido el comentario más inesperado que un cliente ha hecho sobre tu trabajo?
Durante una revisión de planos, un cliente se sorprendió de verme solo en la oficina y me preguntó: “¿Dónde está todo tu equipo?”. No entendía cómo un despacho pequeño podía manejar proyectos de esa magnitud. Le expliqué que, tras la pandemia, migramos por completo al trabajo remoto. Aunque la oficina
parezca vacía, el equipo está siempre conectado; cada quien maneja su ritmo con responsabilidad y precisión. Me hizo pensar que la arquitectura de calidad no depende del número de personas en un espacio físico, sino de la comunicación y la coordinación impecable.

Si tu estilo de diseño fuera una película, ¿cuál sería?
Considero que mi línea de diseño se identifica mucho con “Coco antes de Chanel”. Me identifico con esa búsqueda de la elegancia a través de la sencillez: la idea de que la verdadera belleza no necesita ornamentos, sino autenticidad. Como Chanel en la moda, en mis proyectos busco despojar lo innecesario para que hablen los materiales aparentes, la luz natural, las proporciones equilibradas; en ambos lenguajes se encuentra belleza en la contención, fuerza en la simplicidad y carácter en la selección de los materiales.

¿Recuerdas un espacio —público o privado— que guardes con especial
cariño y cómo influyó en tu manera de diseñar?
Recuerdo mi visita al Taj Mahal. Más allá de su escala, lo que me marcó fue la manera en que su diseño equilibra lo monumental y lo íntimo. Cada proporción y detalle parecen pensados con una precisión casi espiritual. Desde entonces busco que mis proyectos reflejen esa dualidad: coherencia en la escala general, pero con momentos de cercanía y sutileza. El Taj Mahal me enseñó que la arquitectura no sólo se contempla, se habita con los sentidos.

Imagina que puedes invitar a cualquier personaje histórico o contemporáneo a cenar en uno de tus proyectos; ¿a quién elegirías y en qué espacio?
Si pudiera invitar a alguien a cenar en uno de mis proyectos, elegiría a Adele. La recibiría en un roof terrace frente al mar, donde la brisa y el sonido de las olas se vuelven parte de la conversación. Hablaríamos sobre su forma de transformar el dolor en belleza; admiro cómo convierte la vulnerabilidad en arte, algo que también busco: que la arquitectura emocione y reconforte. Sería una charla sobre cómo el arte —sea música o espacio— puede sanar.

¿Hay algún objeto o detalle que suele aparecer en tus proyectos, aunque no lo planees?
Sin planearlo, a menudo me encuentro integrando el uso de celosías o pérgolas. Me interesa que la luz y la sombra sean protagonistas; su movimiento a lo largo del día añade profundidad y transforma los espacios sin recurrir a decoración adicional. Podría decirse que mi firma involuntaria es la “decoración con luz”.

De los materiales con los que trabajas, ¿cuál representa el mayor reto?
El mayor desafío lo encuentro en los pisos de mosaico de pasta, por su variedad infinita de modelos, colores y patrones. Este material me reta a evitar caer en la monotonía, buscando siempre nuevas composiciones y combinaciones. El segundo gran reto son los pisos aparentes —como el cemento pulido o lavado—, cuya vulnerabilidad durante la obra exige supervisión constante y un cuidado extremo para entregarlos en el mejor estado posible. Ambos materiales son exigentes, pero profundamente gratificantes cuando se logran a la perfección.

¿En qué momento del día encuentras tu mejor inspiración?
Mi inspiración llega en un momento de calma, usualmente por las mañanas
justo después del desayuno. Suelo sentarme en mi oficina o en algún rincón tranquilo de mi casa, mirando hacia mi jardín. Podría decir que mi inspiración florece en la intersección de la paz mañanera, la naturaleza y la cafeína.

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