Henry Ponce

Henry Ponce inició su formación en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán, en 1988. Tras colaborar con diversos despachos en Mérida, egresó en 1994 y emprendió un archivo personal de ideas que marcaría el inicio de su práctica profesional. En 1995 se trasladó a Pennsylvania para especializarse en diseño arquitectónico e interiorismo, etapa en la que colaboró con John S. Samons, en Easton, y fortaleció una visión que integra técnica, estética y oficio. A su regreso a Mérida en 1997, enfocó su práctica en vincular la arquitectura contemporánea con la identidad local. En 2001, inauguró su estudio —hoy HPonce Arquitectos— desde donde desarrolla proyectos residenciales, de interiorismo, paisaje y, especialmente, de restauración patrimonial.

Su trabajo destaca por reinterpretar la tradición constructiva de la región con soluciones actuales que privilegian la luz, la proporción y el equilibrio entre pasado y presente. A lo largo de su trayectoria ha recibido múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, entre ellos premios de la Bienal Nacional de Arquitectura, America’s Property Awards y la Asociación de Arquitectos e Interioristas (AAI), que han destacado tanto su labor en restauración como su aproximación contemporánea al diseño.

REIMAGINANDO LA MEMORIA

Proyecto arquitectónico, diseño de interiores,
construcción y paisajismo: HPonce Arquitectos.
@hponcearquitectos
Ubicación: Mérida, Yucatán. Año: 2024.
Área construida: 332.73 m2.
Recubrimientos: Mido Mármol y Granito.
Pisos: Mosaicos Dzununcán:
Grifería: Castel.
Fotografía: David Rubio.

El proyecto se ubica en el barrio de Santa Lucía, en el Centro Histórico de Mérida. El predio, resultado de una subdivisión, conservaba dos edificaciones porfirianas: una habitación en la primera crujía hacia la calle y otra al fondo del terreno. Entre ambas existía un vacío —el antiguo patio central— que se convirtió en el punto de partida para reimaginar la vivienda. El concepto rector consistió en integrar los elementos arquitectónicos originales, propios del periodo porfiriano y su influencia francesa, a una nueva estructura contemporánea. La propuesta suma un volumen de vidrio a doble altura, concebido como una caja transparente de cristal flotado, donde se ubican los espacios sociales en planta libre: sala, comedor, cocina y el núcleo de escaleras que conecta con el nivel superior.

En la planta alta se dispusieron dos dormitorios, mientras que en el roof se colocó una piscina que completa el proyecto con una experiencia íntima y luminosa. Las crujías existentes mantienen su carácter y función: al frente se encuentra un recibidor y una sala de TV, y al fondo, la habitación principal. Entre la arquitectura histórica y la nueva caja de vidrio surgen jardines que permiten ventilación natural, iluminación abundante y un diálogo respetuoso entre memoria y contemporaneidad. El diseño interior retoma el lenguaje contemporáneo del proyecto e incorpora piezas con influencia mid century, sello característico del despacho. La madera y diversas piedras naturales marcan la atmósfera general, mientras que el color aparece de forma puntual en textiles y tapicerías para añadir dinamismo. Algunas piezas clásicas funcionan como un guiño a la arquitectura original del predio, estableciendo un equilibrio sutil entre modernidad y herencia histórica. El paisajismo tiene un papel esencial. Los patios se integran al recorrido interior y funcionan como conexiones vitales con el exterior. Las especies elegidas, propias de ambientes tropicales, refuerzan la sensación cálida, abierta y serena del conjunto, consolidando la relación entre arquitectura y naturaleza.

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¿Cuál ha sido el comentario más inesperado
que un cliente ha hecho sobre tu trabajo?
“Superaron nuestras expectativas”.

Si tu estilo de diseño fuera una película, ¿cuál sería?
“Forrest Gump” porque es la travesía luminosa de un hombre con un corazón transparente que transforma todo lo que toca sin pretensiones. Celebra el asombro, la bondad y la capacidad de encontrar sentido incluso en lo inesperado. Recordando que lo esencial no es la grandeza buscada, sino la pureza con la que se camina.

¿Recuerdas un espacio —público o privado— que guardes con especial cariño y cómo influyó en tu manera de diseñar?
Desde niño no recuerdo un solo espacio, pero sí la fascinación por las casas del movimiento moderno en Mérida. Ya como estudiante de arquitectura, descubrí mi obra predilecta: el Pabellón de Barcelona de Mies van der Rohe. Aquellas formas y este manifiesto moderno inspiran hasta hoy mi manera de diseñar, impulsándome a buscar el juego preciso de planos, la pureza geométrica y una conexión constante y natural con el exterior.

Imagina que puedes invitar a cualquier personaje histórico o contemporáneo a cenar en uno de tus proyectos; ¿a quién elegirías y en qué espacio?
Invitaría a Tom Ford o a Carolina Herrera a mi casa.

¿Hay algún objeto o detalle que suele aparecer en tus proyectos, aunque no lo planees?

Barandales de cable de acero o cristal templado.

De los materiales con los que trabajas, ¿cuál representa el mayor reto?
La madera es un material que me gusta mucho, pero es un reto hacerlo funcionar en nuestro clima.

¿En qué momento del día encuentras tu mejor inspiración?
Temprano por la mañana, especialmente los fines de semana, cuando tengo menor distracción del trabajo diario.

Cuando alguien habita uno de tus proyectos, ¿qué emoción te interesa despertar?
Paz. Me interesa despertar una sensación de armonía y seguridad; que el espacio los envuelva con claridad, orden y resguardo. Busco que cada plano, cada apertura y cada sombra estén pensados para sostenerlos y acompañar su día a día. Que la arquitectura sea un refugio sereno donde todo fluya sin esfuerzo.
Cuéntanos sobre un proyecto que aún no existe, pero sueñas con diseñar algún día. El CADY es un proyecto que aún no existe físicamente, pero deseo ver hecho realidad por todo lo que representa. Es un ejercicio de revitalización y un gesto de profundo respeto hacia la memoria y la historia del sitio. Me ilusiona porque propone un diálogo entre pasado y presente: un espacio donde la esencia del lugar permanezca viva mientras convive con una arquitectura contemporánea, limpia y serena.

¿Qué elemento mexicano has incorporado en un proyecto y qué significado tuvo para ti?
Procuro incorporar materiales de origen mexicano porque es esencial que la arquitectura dialogue con la tierra que la sostiene. En ocasiones, el color adquiere un significado especial. En un proyecto usamos el rosa mexicano como un guiño a Luis Barragán: un tributo a su legado y a la sensibilidad que plasmó en luz y muros. Esa decisión me dejó especialmente satisfecho porque aportó un sello auténticamente mexicano sin perder la sobriedad contemporánea del diseño.

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