Entre los campos de agave y sansevieria de su hacienda en Telchac Pueblo, Angela Damman transforma las fibras vegetales en obras que revelan la fuerza y delicadeza de la naturaleza. Desde su taller —instalado en una antigua bodega restaurada—, la creadora produce, junto con su esposo, luminarias, mobiliario y objetos de lujo en colaboración con talentosos artesanos de comunidades vecinas. Cada pieza nace de un diálogo entre el mito y la materia, donde la tradición se entrelaza con la innovación. Su trabajo, exhibido en museos y ferias internacionales como el MUAC, Design Miami y London Craft Week, ha consolidado una visión que trasciende fronteras sin perder raíz. En 2023 fue reconocida como Diseñadora Sustentable del Año en la Semana del Diseño Latinoamericano en Washington D.C., reafirmando su compromiso con un diseño que preserva, transforma y celebra la tierra que lo inspira.
IG: @angeladammanyucatan
¿Qué fue lo que dio inicio a tu necesidad de crear?
Siempre he sido una creadora capaz de ver potencial en los materiales y los objetos. Poco después de mudarme a la zona rural de Yucatán, aprendí sobre las plantas que cultivaban mis vecinos —en especial el agave henequén— y sobre cómo utilizaban sus fibras. Me cautivó el textil rústico que elaboraban para la bolsa tradicional y la manera en que la fibra colgaba en los tendederos. De inmediato empecé a imaginar cómo podría trabajar con ellas.
¿Cuál fue el primer proyecto que te hizo sentir
verdaderamente orgullosa?
Mi primer proyecto fue crear un textil tan fino de fibra de henequén que se viera y se sintiera lujoso. La fibra del henequén tiene una longitud similar a la cola de un caballo; la idea era desarrollar un textil vegetal que evocara la textura y calidad de una tela de crin. Los artesanos con los que colaboro tejen las fibras en telar de cintura, un arte ancestral en Yucatán. Trabajé con los tejedores más talentosos y pacientes hasta lograr este tejido extrafino. El resultado fue hermoso: con él realicé mi primera colección de bolsos.
¿Cuál es el color que nunca te falla y por qué lo sientes tan tuyo?
Tengo una receta para obtener un tono de negro con la profundidad perfecta. Me han dicho que se asemeja al color de la crin y la cola de un caballo. (Crecí rodeada de ellos ).
¿Qué emoción o sensación buscas transmitir a través de tu trabajo?
Siento una gran paz cuando diseño algo sobrio, sencillo y sin interrupciones. Mi inspiración está en todo: los sentidos, cómo me siento o quiero sentirme, y las historias que me rodean.
¿Qué lugar o ciudad sientes que se parece más a tu forma de crear?
He viajado a muchos lugares del mundo y he absorbido inspiración de cada uno. No sé si exista un solo lugar que se parezca a mi estilo, pero me atrae la estética de una antigua casa rural minimalista en algún punto del sur de Francia.
Si no te dedicaras a lo que haces hoy, ¿a qué te habría gustado dedicarte?
No puedo imaginarme haciendo otra cosa. Sin embargo, siempre he pensado en establecer un centro de investigación creativa para ampliar los usos potenciales de las fibras vegetales de agave y sansevieria con fines de diseño o industriales. Son plantas regenerativas y muy sustentables, con posibilidades infinitas.
Imaginando que eres una silla, ¿qué diseño te representaría mejor y por qué?
Una silla con alas.
Si pudieras encargarle una pieza a cualquier creador, ¿a quién sería y qué le pedirías?
Le encargaría una pieza a Ernesto Azcárate, diseñador y escultor de mobiliario contemporáneo radicado en la Ciudad de México. Aceptaría con gusto cualquier obra que diseñara.



