Ubicada en una zona residencial de baja densidad en la Ciudad de México —donde hoy se permite la construcción de una vivienda por cada 1,000 m² de terreno—, Cárpatos surge en un terreno singular de 400 m², con apenas 10 metros de frente y 40 de fondo. La condición alargada del lote, sumada a las restricciones urbanas del lugar, definió la configuración inicial de una vivienda que debía aprovechar al máximo su interior sin renunciar a la relación con el entorno.
Proyecto arquitectónico: IUA Ignacio Urquiza Arquitectos.
Arquitecto a cargo: Ignacio Urquiza Seoane. Diseño de interiores: Vieyra Estudio | Lorena Vieyra.
IG: @ignaciourquiza.mx | @vieyraestudio
Ubicación: Ciudad de México. Año: 2022. Área construida: 700 m!.
Paisajismo: Aldaba Jardines, Thalia Divadoff.
Fotografía: Rafael Gamo, Estudio Urquiza (Ignacio Urquiza) y Arturo Arrieta.
La estrategia de diseño privilegia la amplitud espacial y la continuidad visual con el entorno. Un jardín perimetral — concebido como un bosque de niebla— envuelve la estructura de acero y cristal en tres de sus lados y se extiende hacia el centro del proyecto, donde un vacío articula las circulaciones verticales y regula la temperatura interior. En esta relación constante, la naturaleza no enmarca la arquitectura, la habita. La rigidez del volumen se suaviza a través de gestos precisos que responden al uso cotidiano. La modulación estricta se adapta al programa, mientras el jardín perimetral interrumpe constantemente el límite construido. En el sótano, los vacíos proponen una circulación que conecta interior y exterior; la fachada reflejante cambia con la hora y el clima, transformando la casa en un paisaje distinto cada día. En el interior, la estructura se convierte en un sistema dinámico: dobles alturas, puentes y terrazas techadas se entrelazan con la vegetación, generando una secuencia espacial continua. El programa se organiza por niveles: el sótano alberga gimnasio, oficina, ludoteca y cava; la planta baja concentra las áreas sociales; el segundo piso reúne las habitaciones, y la azotea se abre como una extensión pública con terraza y jardín infantil.
Estos cuatro niveles se articulan por medio de las circulaciones verticales y los vacíos que fragmentan la uniformidad de la caja, haciendo que la experiencia del recorrido cambie constantemente. El color de la estructura, elegido del Pantone de Le Corbusier, se funde con los tonos verdes de la vegetación y refuerza la sensación de ligereza. Los cristales con tinte azul verdoso funcionan como espejos que reflejan el cielo, las copas de los árboles y las construcciones vecinas, mimetizando la casa con su entorno. El estuco gris claro matiza la luz y aporta calidez al interior, equilibrando la presencia del acero y el vidrio. En los interiores, el mobiliario diseñado por Lorena Vieyra introduce textura y equilibrio. Las distintas capas de cortinas filtran la luz y crean atmósferas que cambian a lo largo del día, mientras el paisaje de Thalia Davidoff prolonga el jardín hacia adentro. Juntos, estos elementos construyen la sensación de habitar un bosque de niebla, donde la arquitectura se percibe viva, en constante transformación. Cárpatos se concibe como una estructura precisa que se vuelve ligera en su relación con el entorno. La luz, los reflejos y la vegetación transforman su apariencia y disuelven el límite entre la arquitectura, el jardín y la atmósfera que los envuelve.
El jardín perimetral,concebido como un bosque de niebla, envuelve la estructura y disuelve los límites.
Entre acero, cristal y vegetación, la casa refleja su entorno y lo transforma en arquitectura.



