Claudio Limón: Murales, ilustraciones y emociones

Claudio Limón, originario de Los Altos de Jalisco, ha construido una carrera artística que celebra con intensidad la cultura mexicana. Su vínculo con el arte comenzó a una edad temprana, cuando transformaba las paredes y el mosaico de su casa en lienzos, impulsado por una imaginación inquieta y un entorno familiar lleno de creatividad hijo de una modista y un rotulista descubrió en el dibujo un lenguaje propio.

Estudió diseño gráfico en la Universidad de Guadalajara y desde entonces ha desarrollado una trayectoria que abarca pintura, ilustración y murales, sin perder su sello distintivo: una explosiva paleta de color que, según él, es la mejor manera de expresar las emociones. La alegría, el folklore y la intensidad visual de su obra conectan de forma directa con el espectador. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas en ciudades como Tokio, Buenos Aires, Nueva York, Los Ángeles y Ciudad de México. Además, ha intervenido espacios públicos con murales en distintas partes del mundo. Como proyecto más reciente se encuentra uno de los murales de cerámica más grandes de México, con 1,738 m! de superficie, instalado en Atotonilco el Alto.

Claudio ha sabido equilibrar la constancia con la libertad creativa. Su disciplina le ha permitido asumir desafíos tan singulares como realizar un autorretrato diario durante un año completo o intervenir objetos cotidianos con su característico estilo. Más allá de los reconocimientos, sigue moviéndose literal y metafóricamente para aprender, experimentar y transformar sus emociones en obra.


IG: @claudiolimon
Texto: Claudio Limón y Alonso Torre.
Fotografía: Gian Cescon.

¿Qué fue lo que dio inicio a tu necesidad de crear?
Fue algo natural; comenzó como un juego desde que era¿ niño. Me encantaba dibujar, colorear y soñar mucho.

¿Cuál fue el primer proyecto que te hizo sentir verdaderamente orgulloso?
Hay muchos proyectos de los que me siento orgulloso, pero recuerdo uno con mucho cariño. Cuando me independicé a los 26 años, recibí un proyecto de una agencia en Filadelfia. Era la primera vez que me pedían firmar un acuerdo de confidencialidad, lo cual me puso un poco nervioso. Sin embargo, después entendí la importancia del proyecto: me buscaron para diseñar cajetillas de Camel para una edición especial de artistas. Me sentí muy orgulloso y contento, porque el arte de las cajetillas de Camel era algo que habíamos analizado en la universidad. Recibir esa invitación me hizo sentir que iba por el camino correcto.

¿Cuál es ese color que nunca te falla y por qué lo sientes tan tuyo?
Ese color va cambiando de acuerdo con la etapa cromática en la que me encuentre, pero creo que el azul es un color que siempre ha aparecido en mis obras. Me recuerda mucho al cielo de Arandas, por eso lo siento tan mío.
¿Qué emoción o sensación buscas transmitir a través de tu trabajo?
Lo que busco transmitir a través de mis obras es alegría y felicidad, mensajes positivos y de amor que contrarrestan todo lo negativo que vivimos día a día a nuestro alrededor.

¿Qué lugar o ciudad sientes que se parece más a tu forma de crear?
Definitivamente, la región de los Altos de Jalisco es una gran fuente de inspiración para mí. Este lugar me conecta profundamente con mis raíces, el vibrante color de mi pueblo y la manera auténtica e ingenua de representación. Además, disfruto mucho la facilidad de encontrar la felicidad en las actividades cotidianas de la vida. La cultura, las tradiciones y los paisajes de esta región nutren mi creatividad y me impulsan a reflejar en mi trabajo la belleza simple y auténtica de la vida diaria.

Si no te dedicaras a lo que haces hoy, ¿a qué te habría gustado dedicarte?
Me habría gustado ser chef porque me encanta la comida. Además, creo que ser chef requiere una gran creatividad al trabajar con los alimentos. Me parece que es un mundo súper interesante, donde se pone a prueba constantemente la capacidad de crear y experimentar con sabores, texturas y presentaciones. También me hubiera gustado trabajar en algo relacionado a las matemáticas, siempre fui muy bueno con eso y me gusta mucho resolver.

Imaginando que eres una silla, ¿qué diseño te representaría mejor y por qué?
Creo que la silla Wassily porque tuvo un diseño revolucionario para su época y porque fue inspirada por una bicicleta y la Bauhaus, que son dos cosas que me gustan mucho.

Si pudieras encargarle una pieza a cualquier creador (no importa la época), ¿a quién sería y qué le pedirías?
Le pediría un retrato a Magritte porque me encanta la manera en que resolvía sus obras. Su genialidad en las composiciones y la forma en que incorporaba la fantasía dentro de la realidad de sus piezas me fascinan. Me hubiera encantado ver un retrato mío realizado por él.

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