En una casa ubicada en la ciudad de Mérida, la arquitectura no se impuso al terreno, sino que se adaptó a lo que este revelaba.
Proyecto arquitectónico: Veinte Diezz Arquitectos | Moro Taller de Arquitectura.
IG: @veintediezz | @morotallerdearquitectura
Ubicación: Mérida, Yucatán.
Año: 2024.
Área construida: 68.20 m2.
Fotografía: Jasson Rodríguez.
Portal 62 es un ejemplo de cómo un hallazgo inesperado puede transformar por completo la concepción de una vivienda, dando lugar a un proyecto íntimo, reducido y profundamente conectado con lo que yace bajo la superficie. Durante la limpieza del sitio, un pozo sellado reveló poco a poco su historia: una escalinata interrumpida, un muro improvisado y, detrás de él, una caverna oculta bajo escombros. Desde ese hallazgo, la vivienda dejó de ser un proyecto convencional para transformarse en una experiencia arquitectónica subterránea. Con apenas 70 m² construidos, la casa se desarrolla en secuencia: una crujía original alberga cocineta, estancia y comedor; un volumen nuevo añade dos habitaciones —una en planta baja y otra en planta alta— y se detiene justo en el umbral de la cueva, límite natural que dictó proporciones y escala. El recorrido propone un juego de tensiones, ya que al salir de la estancia, un pasillo angosto conduce hacia el patio posterior, donde la piscina se enmarca con un muro de tapial que filtra la vista y anticipa la conexión con lo subterráneo. A un costado, una escalera desciende hacia una tina artificial diseñada bajo el pozo original, donde la luz natural cae directa sobre el agua y transforma el ambiente en un espacio íntimo, húmedo y silencioso.
La elección de materiales establece un diálogo directo con el entorno, desde los muros exteriores emparchados con tierra de la región, cuyo tono naranja-terroso define el volumen, hasta la carpintería y el mobiliario fijo en cedro macizo, que prolongan esa conexión hacia el interior con calidez y textura, todo ello contenido en una paleta sobria y esencial, libre de ornamentos superfluos y sustentada en la fuerza expresiva de la materia misma.
En esencia, esta residencia discreta y contenida, fue concebida no para imponerse, sino para ser descubierta. Una arquitectura que se deja guiar por los secretos del terreno y transforma el subsuelo en protagonista, invitando a quienes la habitan a recorrerla como una experiencia única y reveladora.



