Abrir las puertas principales y encontrarse de inmediato con el mar fue el gesto que dio origen al proyecto. Esta casa, ubicada en Bahía de Banderas, Nayarit, y diseñada para una pareja que inicia una nueva etapa vital, se despliega sobre un terreno de 2,350 m², con el horizonte como referencia constante.
La disposición de la casa se organiza a partir de un eje central: un pórtico que estructura y conecta los espacios. Este gesto ordena el programa —habitaciones hacia los extremos y áreas sociales al fondo—, enmarca la vista hacia la bahía y favorece la ventilación cruzada natural. El mar se vuelve así una presencia constante en la experiencia cotidiana. Sala, comedor y cocina se abren por completo al paisaje, mientras que las habitaciones, orientadas al norte y con vistas controladas hacia patios laterales, ofrecen privacidad sin comprometer el confort climático.
El proyecto retoma elementos de la arquitectura tradicional mexicana —como los techos a dos aguas y los pórticos de madera— para reinterpretarlos bajo un lenguaje contemporáneo, sobrio y esencial.
La normativa de techos inclinados por parte del fraccionamiento fue interpretada como una oportunidad. Los techos a dos aguas de madera se integran al interior como una referencia a la arquitectura tradicional mexicana, reinterpretada mediante un lenguaje contemporáneo, sobrio y atemporal.
Los pórticos y pasillos que articulan interior y exterior funcionan como transiciones fluidas. A través de una secuencia rítmica de columnas delgadas de madera y cubiertas ligeras, la arquitectura establece un diálogo constante con el jardín y refuerza la conexión visual con los las áreas verdes y la bahía.
En el interiorismo, el trabajo de Adriana Olmedo, en colaboración con la propietaria, apuesta por materiales que conectan con el entorno y refuerzan una atmósfera cálida y local. Cantera, madera y mármol conforman una paleta armónica, pensada tanto desde la estética como desde el confort térmico. El mobiliario diseñado a medida consolida la relación entre espacio y habitante.
El ecosistema local dio lugar a una estrategia de paisajismo consciente, desarrollada junto con Estufa Forestal. La selección de especies nativas, adaptadas al clima costero, permite construir un jardín resiliente y coherente con su contexto.
Proyecto arquitectónico: o.d.e. | Oficina Documental de Espacio.
Diseño de interiores: TAI | Taller de Arquitectura de Interiores. @ode.archivo
Construcción: Tuca. | Paisajismo: Estufa Forestal.
Ubicación: Bahía de Banderas, Nayarit. | Año: 2025.
Área construida: 2350 m2. | Pisos: Castel.
Fotografía: Zaickz Moz. @zaickz.moz



