Sergio Leal Razú
Hay trayectorias que se trazan con reglas y planos, y hay otras que se dibujan con crayolas, guitarras distorsionadas y tinta. Así es la de Sergio Leal Razú (Mérida, 1997): arquitecto de formación, artista de corazón y creador de tiempo completo. Fundador de ĀTO Estudio, su práctica nació con un objetivo claro: devolverle el arte a la arquitectura.
El nombre del despacho proviene del manga japonés Mighty Atom (Astro Boy), y refleja a la perfección su universo creativo: explosivo, narrativo y con alma propia. Bajo esa visión, Sergio y su equipo conciben proyectos que trascienden lo funcional para convertirse en experiencias vivas: cafeterías, bares, restaurantes y residencias que “visten, hablan y actúan” como si fueran personas.
Además de arquitecto, Sergio es pintor e ilustrador autodidacta. Desde los 9 años encontró en la pintura un refugio creativo, y su obra —mixta, emocional y experimental— ha sido expuesta en distintos espacios de Mérida. Una de sus exhibiciones más representativas fue ARTCHÉ – Arte y Arquitectura en La Galá, donde consolidó su propuesta de diálogo entre disciplinas.
Sus influencias abarcan un espectro tan amplio como singular: de El Bosco y Matisse a Ozzy Osbourne, Tyler, The Creator y Osamu Tezuka. De ese cruce de mundos surge un lenguaje visual único que conecta sus ilustraciones, su arquitectura y su mobiliario escultórico.
Esa misma capacidad de hibridar lo artístico lo ha llevado a colaborar con la música: recientemente creó la identidad visual de una nueva etapa del músico mexicano NSQK, proyecto que apareció en medios como Rolling Stone México.
Entre sus obras más destacadas se encuentran el diseño de la cafetería Lero Lero (Café con Secreto), la pieza escultórica Silla Silueta y varias portadas de discos. Cada una demuestra la esencia de su visión: diseñar desde la emoción, la identidad y la vida.
Para Sergio, la arquitectura es arte habitable. Su sueño más inmediato es montar una exposición de mobiliario escultórico que desdibuje las fronteras entre lo útil y lo bello. Porque en su universo creativo, un edificio puede tener alma, una silla puede contar una historia y un trazo puede convertirse en espacio.
IG: @ato.estudio | @alartelibre



