La iluminación es un elemento fundamental para que la cocina funcione tanto como espacio de trabajo como de convivencia. Una combinación de luz natural, iluminación general y luminarias de detalle permite adaptar el ambiente a las distintas actividades que se realizan durante el día y la noche.
1. Combina diferentes tipos de iluminación
Es importante planear una iluminación general y otra de detalle, sin dejar de lado el acceso a la luz natural. Las cocinas son espacios de trabajo, pero también lugares para disfrutar, por lo que una luz cálida puede aportar una sensación de confort, mientras que una luz más fría ayuda durante las labores propias de este espacio.
2. Ilumina las zonas de trabajo
Colocar luminarias debajo de repisas o gavetas ayuda a eliminar las sombras que generan estos muebles sobre las superficies de trabajo. De esta manera, se obtiene una luz adecuada para realizar las labores de la cocina sin perder la calidez que pueden aportar las lámparas.
3. Destaca detalles y elementos del espacio
La luz de detalle permite iluminar elementos específicos de la cocina, como repisas con objetos útiles o accesorios decorativos. También puede ubicarse estratégicamente para destacar algún acabado, un cuadro o una zona destinada a libros, creando diferentes puntos de atención dentro del espacio.
4. Aprovecha la luz natural y transforma el ambiente
Permitir el acceso de la luz natural ayuda a trabajar mejor durante el día y puede hacer que la cocina tenga una apariencia diferente conforme cambia la iluminación. Al llegar la noche, la combinación de iluminación general y de detalle permite transformar por completo la atmósfera del espacio.
5. Ilumina el interior de cajones y gavetas
Las luminarias que se activan al abrir los cajones y gavetas facilitan encontrar lo que se busca dentro de estos compartimientos. Además de hacer más práctico su uso, esta iluminación contribuye a mantener el orden y a aprovechar mejor cada espacio de almacenamiento.





