Ubicada en una colonia popular sobre un lote medianero de 10 metros de frente por 25 metros de fondo, Casa Eréndira fue concebida como un refugio para dos mujeres: madre e hija. Su profunda conexión con la cultura mexicana, los materiales naturales, la vegetación y la calidez de la mano de obra artesanal característica de los pueblos de Michoacán dio origen a una vivienda que busca expresar esta sensibilidad tanto en su atmósfera como en su materialidad.
El proyecto parte de una premisa clara: crear espacios que privilegien la experiencia cotidiana a través de la luz, la naturaleza y la serenidad. Para ello, la casa incorpora jardines abiertos que permiten integrar un pequeño huerto, así como vegetación interior que acompaña constantemente la vida doméstica y genera una conexión permanente con el entorno natural.
La arquitectura construye una atmósfera íntima donde la luz y la sombra juegan un papel fundamental, evocando una sensación de calma y cierto misticismo. A este programa se suma un estudio-biblioteca pensado como resguardo de su acervo documental y profesional, convirtiéndose en un espacio de contemplación, trabajo y memoria.
En Casa Eréndira, el lujo no se entiende desde lo ostentoso, sino desde la experiencia sensorial del espacio: la luz cambiante a lo largo del día, las sombras proyectadas sobre los muros, la presencia constante de la vegetación y el diálogo respetuoso con el contexto inmediato. La vivienda no busca imponerse visualmente, sino integrarse de manera natural a su entorno, adoptando una postura silenciosa y contenida.
La materialidad refuerza esta intención mediante el uso de elementos naturales y jardines que retoman la flora local, consolidando una atmósfera de tranquilidad, libertad y armonía. Cada decisión arquitectónica responde a la búsqueda de una vivienda profundamente habitable y emocionalmente cálida.
Desde el acceso, el proyecto propone que el recorrido interior se convierta en parte esencial de la experiencia espacial. El tránsito conduce hacia un jardín exterior que funciona como remate visual, evocando la poética arquitectónica de la Casa-Estudio Luis Barragán. Hacia la calle, la fachada se presenta discreta y silenciosa, aunque permite entrever la fuerza de su volumetría, capaz de transmitir presencia sin recurrir a estridencias.
Arquitectura: Pepe Ramírez. @peperamirez.rm
Equipo de diseño: Maria Concepción Luna García.
Área construida: 220 m2.
Ubicación: Morelia, Michoacán.
Año: 2023.
Fotografías: Cesar Belio.




