Situada entre dos famosos volcanes, esta residencia establece un diálogo constante con el paisaje

Entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, y la Sierra del Tenzo, Casa Unno se posa con naturalidad sobre la topografía de Atlixco. Diseñada por Taller Ezequiel Aguilar Martínez, la residencia traduce el terreno en espacio habitable, integrando vistas, luz y materialidad en un diálogo constante con el paisaje.

Diseño arquitectónico: TEAM Arquitectura.
IG: @taller_ezequiel_aguilar_mtz_
Diseño de interiores: Regina Cado.
Construcción: Triplet Arquitectura.
Paisajismo: UPA Studio.
Ubicación: Atlixco, Puebla.
Área construida: 432 m!.
Fotografía: Amy Bello.

Casa Unno se concibe como una residencia de descanso que aprovecha la pendiente para adaptarse al sitio sin imponerse. Desde el acceso, la vivienda presenta un frente discreto, casi oculto, que aparenta un solo nivel. Hacia el interior, sin embargo, el volumen se despliega en dos plantas, revelando una composición que equilibra privacidad, amplitud y apertura visual hacia los volcanes. Los muros de piedra emergen del suelo como una extensión de la propia tierra, convirtiéndose en ejes estructurales que ordenan el conjunto. La cubierta de madera, con una inclinación a un agua, enmarca las vistas al campo de golf y filtra la luz; al mismo tiempo, en el interior, los pisos de barro y los muros de sillar refuerzan una atmósfera cálida, terrosa y enraizada.

El recorrido inicia en la planta superior, donde se ubican las recámaras secundarias y las escaleras que descienden al área social. En el nivel inferior se encuentra la recámara principal con acceso directo al jardín lateral y las zonas comunes que se abren a la terraza. Las dobles alturas y la luz cenital potencian la sensación de amplitud y continuidad con el exterior. La alberca, revestida con chukum, se integra como una prolongación del terreno. Su presencia acompaña el paisaje y refuerza la idea de un refugio donde el descanso y la contemplación se entrelazan. Rodeada de vegetación nativa, la casa se abre al horizonte sin perder su sentido de intimidad.

Casa Unno es una exploración entre arquitectura, materialidad y paisaje. Cada elemento —la piedra que emerge, la madera que flota y el barro que ancla— forma parte de  una composición que respira el entorno. En Atlixco, la casa encuentra su equilibrio: un refugio entre montañas, construido para mirar y pertenecer.

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