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UN HOGAR NATURAL

Arquitectura: Palestra Arquitectos.

Diseño de interiores: ASHO+Paola Guindi Interiores.

Arquitectos a cargo: Arq. Anette Askenazi Shor y Arq. Paola Guindi.

Paisajismo: Plantae Global.

Ubicación: Valle de Bravo, Edomex.

Año: 2019.

Fotografía: Aldo C. Gracia

El paisaje y la arquitectura habitan en un mismo espacio como protagonistas de Casa Avándaro, en donde materiales, colores y vegetación conviven en armonía y construyen un hermoso hogar en medio del bosque.

La casa abarca 400m2 y se encuentra precisamente en Avándaro, Valle de Bravo, rodeada de árboles y demás vegetación; esta casa se sumerge en la naturaleza. El proyecto está conformado por sala, comedor, family, cocina, cuatro recámaras, área de servicio y una amplia terraza. El diseño de interiores estuvo a cargo de Asho, en colaboración con Paola Guindi Arquitectos, mientras que el proyecto de paisajismo es creación de Plantae Global. Trabajar mediante colaboraciones permitió alcanzar un mejor resultado al vincular ideas creativas que planteaban un mismo objetivo: un hogar natural.

La inspiración de este proyecto parte de la idea de integrar el entorno exterior con el interior de la casa. Durante el proceso de diseño se procuró involucrar texturas, materiales y colores que reflejen el contexto natural, logrando una atmósfera cálida, serena y monocromática.

“En todo momento se buscó la integración de los espacios por medio de materiales, colores y texturas, que permiten un equilibrio perfecto entre los mismos”, señaló la Arq. Anette Askenazi.

Se seleccionaron piezas de mobiliario que dieran calidez y confort al usuario, así como texturas y colores que reflejaran la naturaleza y permitieran la integración del paisaje hacia el interior de la casa.

Los materiales que se utilizaron fueron piedras naturales como mármol travertino, tabique rojo recocido, madera de encino para las carpinterías fijas de interior y maderas de tzalam para el mobiliario exterior, entre otros.

Mediante una combinación cuidadosa de estos materiales se buscó regresar a lo natural y con ello transmitir serenidad y calidez a los ambientes.

En el exterior hay una terraza de 100m2, en donde se colocaron muebles cómodos y materiales resistentes al agua para disfrutar del entorno natural.

El proyecto de paisaje parte de dos premisas esenciales: el máximo aprovechamiento de agua de lluvia, y crear un jardín contemplativo entre pinos y madroños del bosque de Avándaro.

La topografía del terreno es sinuosa y con una fuerte pendiente, lo cual estableció las primeras lógicas de diseño: plataformas escalonadas que captan agua y la conducen hacia un estanque/reservorio. Las plataformas propician diferentes usos: espacios estimulantes de convivencia, caminos y veredas, y rincones de contemplación y serenidad.

El agua captada es utilizada para regar un jardín de más de 3,000 m2 mediante un sistema automatizado, con lo cual se elimina la necesidad de traer pipas de agua durante los meses de sequía. La paleta vegetal contempla más de 40 especies y se funde con un paisaje de altos troncos coronados con el verde oscuro y puntiagudo de los pinos; abajo, el sotobosque se embellece con helechos, rocas, eleagnos, aspidistras, colocasias, pastos salvajes, árboles frutales, especies aromáticas y flores polinizadoras.

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