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REFLEXIONES EN TORNO A LA ARQUITECTURA VERNÁCULA

Texto por la Maestra en Arquitectura Aida Amine Casanova Rosada

La Arquitectura Vernácula es una respuesta lógica a los condicionantes del ámbito natural y congruente a los recursos financieros disponibles de las comunidades rurales, que por los grandes beneficios sociales y ambientales que ha demostrado tener, ha sido trasladado a los asentamientos urbanos con algunas adaptaciones.

Es este tipo de arquitectura la que desarrolló la primera adecuación entre el clima, las necesidades humanas y la construcción sostenible. México, un país que a lo largo de su construcción como tal fue predominantemente rural, en las últimas décadas ha cambiado esta premisa para constituirse en un país predominantemente urbano, trasladando en buena medida la organización sociocultural y las características espaciales y constructivas de la arquitectura vernácula hacia sus ciudades. La arquitectura vernácula es creada por el propio habitante de un poblado o de una región, sobre el conocimiento de la naturaleza de las personas, los animales, las plantas y la materia que lo componen, y es una materialización auténtica de las necesidades, usos y actividades comunes y cotidianas de las familias, cuya tradicional autenticidad del habitar y de contar con un marco sociocultural de referencia ha permitido, como característica inherente, que sea transmitida por generaciones en sus componentes tradicionales, artísticos, espaciales y técnicas.

En este sentido, la vivienda en las comunidades rurales fundamentalmente, -y actualmente, más visible en los asentamientos urbanos- toma una importancia social, donde se configura las dimensiones socioculturales que dan cohesión humana de sobrevivencia, así las comunidades lo expresan en las formas constructivas de sus casas, donde se resguarda y mantiene a la familia conformando el espacio de vida y disfrute. Es extendida y entendida con una visión “mancomunada” donde la familia se configura de manera ampliada y se constituye, además, como un conjunto de viviendas que estructuran lo familiar y comunitario.

Muchos autores coinciden en que la arquitectura vernácula es un sistema social y cultural complejo, que nace y se consolida de la relación y profundo conocimiento del hombre de su entorno y refleja las diferentes formas de habitar. Es una arquitectura sin arquitectos de por medio, pero con grandes soluciones espaciales y morfológicas, las cuales hoy en día suelen copiarse, trasladarse y recrearse en el diseño, y ejecución de obras arquitectónicas más bien de carácter residencial urbano.

Aunque muchas de las condicionantes sociales, culturales y territoriales pudieran coincidir entre diferentes localidades o entre diferentes regiones, es casi ineludible la singularidad de los resultados donde se reflejan las interpretaciones de cada núcleo familiar.

La arquitectura vernácula se construye por el alto nivel de entendimiento y adaptación al medio natural. La topografía, el clima, la vegetación y la disponibilidad de materiales para la construcción, condicionan las formas de emplazamiento, creando hermosos y únicos paisajes que otorgan innegables valores de autenticidad e identidad a las localidades.

El paisaje, entonces, resulta un componente fundamental y marco natural de la arquitectura vernácula; el territorio tan vasto diversifica y, a la vez, caracteriza el entorno natural e inmediato de las viviendas, del conjunto familiar y de la localidad. El territorio provee el sustento constructivo, sus características físicas demarcan la morfología urbana, puede ser un río o una cañada, un cerro o un valle, un bosque o una selva; aquellos elemento que definan el emplazamiento y la distribución general.

Las edificaciones vernáculas poseen una correlación con su propio entorno, crean un vínculo con el medio natural en el que se puede reconocer la dependencia entre el hábitat construido y el hábitat natural. La autoconstrucción es otra de las características fundamentales de la arquitectura vernácula, se erige con las propias manos y ello conlleva un significado de interioridad, particularidad y satisfacción por cubrir necesidades de algún modo subjetivas como el crear algo único y diferente, y generar una relación emocional con ese espacio, con el lugar o con la forma.

Se distribuye y configura conforme las necesidades naturales de vida, de familia, de personas y de comunidad, generando esquemas similares entre una y otra, pero a la vez particularizadas. Al ser llevado este planteamiento al orden urbano, se ha generado un esquema diferenciado aprovechando los planteamientos ambientales, espaciales, constructivos.

La arquitectura vernácula resulta de un proceso de creación arquitectónica instintivo, pragmático y tradicionalmente sustentable, que responde particularmente a las necesidades del individuo, de cada familia y de su entorno concreto.

Debemos replantearnos su preservación, proveyendo las condiciones para ello.

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