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Comedores. Pasemos a la mesa

El comedor no debería usarse sólo en ocasiones especiales, sino para darle un uso continuo que nos invite a sacarle provecho; sin embargo, concluimos que son pocos los que disfrutan usar esta pieza. ¿será porque la sentimos muy formal?, ¿o porque los muebles son muy rígidos y la mesa muy delicada?

Cuando nos referimos al comedor de la casa, casi siempre es como una pieza reservada para grandes ocasiones y destinada a quedar un poco en desuso. Quizás los muebles marcan la pauta y es probable que la formalidad de los materiales nos haga verlo como un sitio poco atractivo. Cada día es una gran ocasión y comer en familia debe ser para celebrar en la mejor mesa de la casa.

La gran anfitriona es la mesa
Protagonista y corazón del comedor es la mesa. Elegir la más adecuada es básico. La forma de la mesa depende en gran medida de las medidas del área del comedor. Si el espacio es alargado, una mesa rectangular queda estupenda; se ve más decorativa y llena la estancia adaptándose muy bien al área. Del mismo modo, una planta cuadrada nos permite colocar una mesa de forma cuadrada o redonda. Las mesas cuadradas invitan a jugar con el mobiliario y acompañarlas de diferentes formatos de sillas; con respaldo por un lado y bancas del otro, o quizá unas formales en tela y otras de madera. Romper esquemas e incluir diferentes piezas le da movimiento al conjunto. Por otro lado, están las magníficas mesas redondas, que son ideales para propiciar la conversación, pues todos los comensales se pueden ver y, por el tipo de formato, es fácil añadir sillas extra si llegan invitados.

Para mayor comodidad es necesario respetar ciertas medidas para los comensales. Consideremos unos 60 cm de espacio por persona; eso nos dará la pauta para elegir el tamaño de mesa según nuestras necesidades.

De madera o de cubierta de cristal, clásica o moderna, con acabado mate o semi-mate, las variantes que se presentan al momento de elegir son múltiples. Sin embargo, el estilo de la casa nos da la pauta para darle continuidad visual y se integre con el resto del mobiliario.

La silla más adecuada

Debemos tomar el tiempo suficiente y probar sentarnos en cada silla hasta conseguir la más adecuada. Cuidar que el diseño no se robe la comodidad es importante; no nos sirve una silla muy llamativa poco funcional. Sentarnos a comer debe ser un placer en todo sentido; entonces, el tamaño y altura de las sillas debe ser el adecuado; las patas deben medir unos 45 cm y tener una profundidad en el asiento de unos 50 cm y un ancho de 45 cm como mínimo. Es necesario revisar la altura de la mesa, pues las medidas oscilan entre 75 y 80 cm de alto. No dudemos en sentarnos y probar si nos gusta la medida entre la silla y la mesa, y cómo descansan nuestros brazos sobre ésta. Si la mesa nos queda alta o baja, al final será muy incómodo permanecer en ella.

El estilo de la silla depende de tus gustos decorativos. Las más cómodas son las sillas tapizadas en tela con asiento y respaldo acojinados. Permiten coordinar los estampados y color con la decoración de otras piezas de la casa. Pero si se trata de incluir estilo y definir una mesa clásica, entonces las de madera son las indicadas; si cuentan con reposabrazos serán más cómodas, considerando que al menos el asiento tenga acojinado.

Hay combinaciones de mesa y silla que son muy estéticas; mesa de madera con sillas de tela o mesa de cristal con sillas de piel.

Del mismo modo es recomendable procurar que las medidas sean las indicadas y que la combinación resulte armoniosa.

Bufetera o credenza

Si el espacio nos permite, una bufetera será de gran ayuda para contar en el comedor con apoyo extra para presentar los alimentos y si cuenta con cajones tendremos a la mano lo necesario para poner la mesa, sean manteles, servilletas y cubiertos. Lo ideal es que el material de la credenza esté en sintonía con la mesa, aunque igual aquí se permiten combinaciones audaces, pero llenas de estilo.

Accesorios con personalidad

Equipar un comedor es más que sólo mesa y sillas. Los complementos hacen la diferencia e impregnan de estilo y personalidad.

Tal como sería incluir un papel tapiz en la pared más focal; es increíble la atmósfera que se consigue al emplear tapices decorativos llenando la habitación de color. De igual forma, los espejos forman parte de los accesorios de más peso en el comedor elevando la elegancia y sofisticación. Un espejo “king size” en una pared puede ser el factor clave para que el comedor gane en glamour. Sin embargo, si se trata de incluir una pieza que le dé categoría podemos pensar en invertir en un buen cuadro; una obra de arte será por siempre un tesoro que disfrutaremos cada vez que nos sentemos a la mesa.
Una buena presentación de los alimentos será de mucho agrado. La mantelería y cubertería son fundamentales. En ocasiones, con el paso del tiempo nos acostumbramos a usar manteles desgastados y en mal estado, o cubiertos incompletos. La vajilla y la cristalería son básicas en una mesa bien presentada. Invertir en una vajilla de buena calidad y con el número de platos suficientes es un gran acierto. Buscar tonos suaves y atemporales que nos permitan presentar una mesa bien puesta y que sea fácil de mezclar con algún plato diferente si queremos innovar nuestra presentación.
Las vajillas permiten mezclarse, pero cuidando no saturar en colores. Por ejemplo: si utilizamos una vajilla blanca, podemos integrar unos platos con flores con un resultado fantástico. No dudemos en imprimir un sello personal en la mesa utilizando cestos de fibras naturales para el pan, salseras o botellitas vintage para el aceite y colocar bajo-platos con diseño. Recordemos que el amor entra por la vista. Un mantel de lino para las comidas formales y uno de algodón para uso diario en color beige o blanco son básicos y muy combinables con todo tipo de vajilla.

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