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La casa de la puesta del sol

Hace aproximadamente cinco años, el Sr. John D. Huges decidió dejar la cosmopolita ciudad de Boston y emprender una nueva aventura en Mérida, Yucatán. Para esto contó con la Arqta. Gabriela Cornelio, quien lo ayudó a conseguir el lugar ideal para realizar su sueño.

Arquitecta y propietario encontraron la antigua casa en donde la legendaria Consuelo Zavala nació y creció en el barrio de La Ermita. Una construcción de techos altos con vigas de madera y muros de mampostería, pero que como la mayoría de las antiguas casonas, había sido seccionada en partes y vendida en pedazos. La parte principal que compró el Sr. Huges, corresponde a tan solo dos crujías que albergan cuatro áreas, de la parte original de la propiedad. Posteriormente, tenía toda una adición de áreas sin sentido con techos bajos. Esta zona fue demolida, dejando sólo la sección original del predio.

La iluminación propuesta estratégicamente por la arquitecta, realza la pureza de los materiales que cada espacio maneja como los recubrimientos de piedra en muros y el estuco calizo que predomina en la mayor parte de las paredes.

La vieja casona se encontraba muy deteriorada por la falta de mantenimiento. Los muros de mampostería habían perdido buena parte del recubrimiento y exponían la piedra caliza. Los pisos, que en otro tiempo fueron bellísimos, ahora se encontraban rotos y hundidos; las puertas de madera presentaban recubrimiento de pintura vinílica, y las vigas en los techos tenían termitas. Sin embargo, todo esto no desanimó al Sr. Huges, quien estaba determinado a ver concluido su proyecto y la aventura de vivir en una casa colonial en el Centro de Mérida.

Al entrar a “La Casa de la Puesta del Sol”, que es en lo que ha sido transformada la antigua propiedad, se camina hacia otra dimensión. Sus puertas de hierro y madera aíslan el ruido exterior y permiten a sus moradores disfrutar de la tranquilidad del hogar.

La decoración cálida y acogedora que logra la textura y los colores del ambiente, nos habla de un estilo de vida único y cosmopolita del propietario. La combinación de colores, en su mayoría ocres, se extiende hasta las vigas de madera del techo y la frialdad de la piedra se vuelve cálida al texturizarla rompiéndola en pequeños pedazos. El piso de concreto pulido en su color natural le agrega calidez al estar combinado con los mosaicos de pasta. La sala es un espacio íntimo y acogedor, que invita a tumbarse en el sofá y disfrutar de la música y de una copa de vino mientras se lee un libro. Las paredes decoradas con objetos de colección del propietario, armonizan con la decoración y se integran al espacio permitiendo que cada objeto se disfrute individualmente sin competir uno con otro.

El comedor funge como espacio vestibular del corazón de la casa, teniendo vista y conexión directa entre la cocina y la sala, lo que permite interactuar a sus habitantes como un solo espacio. El gran tragaluz que ilumina muy intensamente el área, crea un juego de luz y sombra muy sensual a lo largo de la escalera que flota desnuda y etérea, en contraste con el enriquecido y acogedor muro de piedra que acompaña el recorrido, y que está iluminado estratégicamente para marcar los peldaños.

La cocina totalmente equipada, se abre al comedor y a la terraza. Las altísimas puertas de madera fueron restauradas y reutilizadas para cubrir la alacena. El granito que cubre las mesetas se dejó en acabado semimate para otorgar mayor calidez al espacio.

Dos grandes lámparas iluminan la isla semicircular que se abre hacia el comedor permitiendo disfrutar de los dos espacios integrándolos en uno solo.

Los colores profundos juegan un papel determinante en este proyecto. El cemento predomina ampliamente y combina con los acabados para darle personalidad a cada espacio. El cemento pulido en el interior, acentuado con mosaicos de pasta, inyecta frescura, y una agradable sensación en los pies desnudos. En el exterior, al cemento se le dio un terminado rugoso fino y parejo con vetas de mosaicos de 5 x 5 cm en diferentes tonos de gris. Este acabado es perfecto para esta zona y la suavidad de los pequeños mosaicos es ideal al salir de la piscina, cuyo interior es de concreto gris pulido. La piedra tradicional de cantera, predominante en Yucatán, también se hace presente en las columnas, remates, fuente y otros elementos que ayudan a crear el look que el propietario deseaba. El proyecto total se desarrolló en un área total de 480 metros cuadrados.

Diseño e interiorismo: Arqto. Gabriela Cornelio.
Ubicación: Barrio de La Ermita, Mérida, Yucatán.
Pisos: Pisos y Mosaicos La Peninsular.
Fotografía: eduardo cervantes
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