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Balance visual

En toda composición, los tapetes juegan un importante papel; sin embargo, en los interiores de la Casa Risco, desarrollados por Elena Talavera, fueron las piezas clave para crear el estilo gráfico que define los espacios. Además de funcionar como el hilo conductor de la propuesta, sus líneas, formatos, texturas y colores transmiten potentes mensajes que les dan, incluso, un carácter de obras de arte.

Su diseño, pensado ex profeso para el proyecto, partió de un análisis de cada área y de la distribución planteada para el mobiliario. Con esta información se eligieron, junto con la firma Fedora Design, los patrones basados en acercamientos de elementos orgánicos como células y plantas, los cuales ofrecen una fácil lectura. Para lograr un balance visual, en la sala y el comedor se colocaron dos tapetes que varían en tonalidades, pero que tienen una equivalencia cromática.

Elena Talavera es una diseñadora mexicana con 28 años de trayectoria en el interiorismo y desarrolla proyectos residenciales y comerciales; es autora del libro “Tu Casa Eres Tú”.

En tanto, en el cuarto principal, el reto consistió en ubicar detalles que le dieran un aspecto señorial, a pesar de haber perdido cierta área debido a que se amplió considerablemente el vestidor.
Se trataba de una propuesta constructiva con un marcado lenguaje masculino y fuertes volúmenes realizados especialmente con madera de nogal y piedra; de forma que uno de los objetivos del interiorismo fue suavizar los ambientes a través de algunos de los accesorios como los cojines y las lámparas.
Los muebles, grandes y anchos —fuera de las medidas estándares—, que se emplearon en la propuesta facilitaron la creación de un balance con la varonil expresión de los ambientes, y para complementar el arte del lugar, se colocaron obras de Jan Hendrix basadas en elementos de la naturaleza, pero tratados de forma abstracta; así como un chal, de Xawery Wolski, realizado con semillas y que evoca las texturas de un textil.

El proyecto arquitectónico de Antonio Farré contemplaba cuatro dormitorios para las hijas, por lo que se decidió buscar un denominador común, pero que al mismo tiempo transmitiera la personalidad de cada una; el uso de los tapetes fue una solución conveniente.

El proyecto arquitectónico, realizado por el arquitecto Antonio Farré, contemplaba cuatro dormitorios para las hijas de la familia, por lo que se decidió buscar en ellas un común denominador, pero que, al mismo tiempo, transmitiera la personalidad de cada niña, de manera que los tapetes resultaban una solución conveniente. Además de estas piezas que cohesionan el interiorismo en las recámaras, para lograr un lenguaje común, también se utilizó el mismo modelo de cama.
En pocas palabras, este proyecto es un balance entre armonía y buen gusto.

FOTOGRAFÍA: CECILIA DEL OLMO
Interiorismo: Elena Talavera.
Arquitectura: Antonio Farré.
Ubicación: Ciudad de México.
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